domingo, 16 de septiembre de 2007

El lado oscuro del corazón

Todos alguna vez hemos sentido ira, celos, envidia, rencor,...,sentimientos negativos hacia alguna o algunas personas. Todos alguna vez nos hemos reconocido diferentes en la vivencia de esos sentimientos. Todos hemos tenido tentaciones de dejarnos llevar por...el lado oscuro del corazón.

Y entonces, frente a esa tentación, está nuestra ética, nuestra moral, nuestros valores...y nuestra templanza. Nuestro dominio de nosotros mismos y nuestra voluntad de dominio sobre nuestra naturaleza.

Todos tenemos un lado oscuro en el corazón. Todos podemos enfrentarnos al mundo sólo desde ese lado. Todos somos capaces de hacerlo. No hacerlo supone un ejercicio de voluntad y sobre todo, de elección.

El que no respeta a otro. El que dice o hace cosas negativas hacia otro, ya sea por detrás o incluso delante del otro. El que maltrata leve o gravemente a otro, salvo que sea un enfermo mental, es consciente de lo que hace. Y lo hace con elección. Lo hace sabiendo lo que hace. Y lo hace, generalmente, para lograr dominio y control, para lograr poder.

Enfrentar el mundo desde el lado oscuro del corazón es la forma más fácil y cobarde de conseguir poder. Poder sobre el otro para sentirse uno mismo poderoso. Es un poder barato y ruin.

Entrentar el mundo desde el dominio del lado oscuro del corazón es la forma más difícil y valiente de conseguir poder. Poder sobre uno mismo, con independencia del otro. Es un poder caro y duradero. Independiente.

Conseguir uno u otro es elección personal y la mayoría se inclina por el camino fácil. Total, qué es eso del dominio sobre uno mismo, del desarrollo personal, cuando es tan fácil descargar en el otro...incluso puede llegar a ser divertido...es el mecanismo que mueve el mundo...de los seres dependientes.

Pero, ¿hay algo más poderoso que saber que frente a otro tú puedes elegir hacer o no hacer algo?, ¿que eres soberano de tí mismo, independientemente de lo que los demás te hagan o digan?...La realidad es ésa, pero, ¿cuántos estamos dispuestos a experimentarla?

19 comentarios:

Anónimo dijo...

Mi querida Electra:

Por una vez y sin que constituya un precedente, voy a estar básicamente de acuerdo contigo, mal que me pese, pues siempre he dicho que lo interesante es discrepar.

Si esto es un adelanto de las posibles ideas y formas de pensar que hayas conocido en tu reciente estancia en lejanos paises, pronostico que tendremos un otoño aburridísimo, pues no podré llevarte la contraria. Sin embargo, creo que son pensamientos que ya tenías en la cabeza y, por tanto, espero que nos des algunas novedades para poder empezar la batalla dialéctica.

No obstante lo anterior, quiero insistir en algo que tengo muy arraigado en mi forma de pensar: No somos tan libres como proclamas. Estamos condicionados y nuestra "forma de ser", tallada a lo largo de los años y de la que no podemos escapar, no es fruto de una libérrima volición interior. Ni mucho menos. La pregunta es ¿Cuánto hay en ella puesto por nosotros?

En tu mismo texto hay elementos a los que podría aplicarse esta consideración. Hablas de "nuestra ética, nuestra moral, nuestros valores..." Sí, pero ¿Cuáles son? ¿Quién o cómo ha hecho que sean esos y no otros? ¿Y el que no tiene valores "positivos"? ¿Es siempre culpable?

Están bien los grandes enunciados y la afirmación de que existe el bien y el mal, de los que todos tenemos una percepción clara, aunque no igual. Sin embargo, emitir un juicio sobre alguien, sobre determinados comportamientos (no digo que tú lo hagas en tu escrito), exige -siempre a mi juicio-, muchas cautelas.

En fin: al final siempre discrepo.

Electra dijo...

Mi querido anónimo,

tienes razón en que estos pensamientos llevan tiempo en mi cabeza y que no han sido derivados de mi reciente experiencia en el lejano país en el que he estado durante un mes. En breve pondré algunas reflexiones derivadas de mi iniciación en el budismo...tántrico. Lo primero que he aprendido es la cantidad de budismos diferentes que hay...

Tienes razón en la pregunta que haces, el que no tiene valores "positivos", ¿es siempre culpable?. Es una pregunta interesante, al igual que es muy interesante lo que dices sobre el bien y el mal y la distinción que tenemos entre ellos. No necesitamos mucho para comprender que los valores, la ética, la moral, el bien y el mal, son fundamentalmente temas culturales, mal que nos pese. Aún sabiendo que ciertos hechos pueden hacer sufrir a alguien, eso no quita para que sean una herencia cultural. Entonces, ¿la culpabilidad?.

Yo trataba únicamente de esbozar una reflexión más sobre el trabajo personal y sobre la realidad de que la mayoría de los actos que realizamos son elecciones nuestras, más o menos explícitas incluso para nosotros mismos, pero siempre elecciones. Y que un "deber" que tenemos aquellos que creemos en el trabajo personal es tratar de ejercer nuestra templanza.

No es mi intención juzgar a nadie, porque sólo puedo hacerlo conmigo misma. Tampoco sabría decir claramente en qué consiste el bien y el mal, porque no creo en el blanco y negro, sólo creo en una gama infinita de grises. Y también entiendo la necesidad de ponerse en la piel de la otra persona. Y generalmente, siempre puedes llegar a comprender al otro, aunque, a veces, no deje por ello, de ser tu enemigo.

Anónimo dijo...

TÍTULO???

Electra, dejando muchas cosas a un lado , me parece que el título debería ser EL LADO OSCURO DE LA MENTE . ¿ Qué opinas ?.De todas maneras , reconozco que hablar del corazón es mucho más efectivo . Del artículo tengo poco que opinar ; pienso lo mismo .

Fdo.- Argonauta

Anónimo dijo...

O SE ES, O NO SE ES

¡Hola Electra! ¿Qué tal tus vacaciones?. Dicho esto, a lo que importa.

Pienso que el corazón no tiene ni lado oscuro, ni claro. Hay personas que tienen el corazón oscuro (negro diría yo) y otros que lo tienen claro, con algún síntoma "celosillo", y otras que lo tienen transparente por completo.
la ira, la envidia, el rencor y el odio emponzoñan todo lo que tocan.
¿Sabíais que la ira cierra y bloquea por completo todas las ayudas que nos envíen del más allá e impide que la energía complete nuestro proceso evolutivo en esta vida?.
Puede uno "cabrearse" y "enfadarse", pero de ahí a sentir ira, odio y rencor hay mucha diferencia. Y la envidia mata a la gente.
Por otra parte, nuestra naturaleza es muy sabia y no nos hace falta dominarla. lo que si tendríamos que hacer es acoplar esos valores y esa moral con la que nacimos a las enseñanzas de la naturaleza. Entonces surgiría un Ser Natural con valores inquebrantables. Que al fin y al cabo pienso que algo así deberían ser los Grandes Maestros que hubo en este mundo: Jesucristo, Buda, Moisés... para los que la moral y la naturaleza iban juntas. Jesucristo utilizó el río para su bautismo, un medio natural, por ejemplo. Digo yo que ...
¿Se han parado a pensar en la cantidad de valores morales con los que nacemos y luego nos enseñan a desarrollar?. Pues generalmente los hemos practicado algún tiempo, hasta que se impone en nosotros nuestro famoso "yo". Entonces ya hemos elegido entre el bien y el mal, los lados del corazón que dice Electra, y esa elección tiene que ver con la avaricia y la ambición generalmente.
Pero en lo que si discrepo de tí, es que por lo general (siempre hay excepciones) la avaricia y la ambición siempre llevan al poder duradero en esta vida, y a ese poder se unen más tarde el odio y el rencor. Si metes todos los ingredientes en una batidora resulta una crema con bastante buena pinta (no se por qué todo lo malo siempre tiene buena pinta, aunque huela mal), que adornada con vainilla y azafrán da "el pego" a cualquier incauto que pille por el medio. E incautos hay muchos. Haber, esto lo digo yo y no es palabra verdadera.

Lo que hay que hacer es no dejarse convencer. ¿Y cómo?.
Buda decía (y hacía), que un rato de meditación (a la caida del sol) sobre lo que has hecho durante el día, y lo que ves en ese momento, sirve para ir corrigiendo los errores de cada día (o algo así).

De todos modos no todos los poderosos llegan a un mal poder, pero si el 95% de ellos asociaron el mecanismo del poder a la ambición. Y la
ética es una palabra que no está en su diccionario. Incluso te preguntan ¿qué dices?. Y hoy día más de la mitad del eje del mundo gira sobre el mal poder. Esa es la realidad. Incluso la justicia: ¿han visto alguna ley que favorezca a las personas honradas?. Yo no, y si la hay (porque lo dice la constitución), ya se encargan ellos de darle vuelta para que parezca la honradez, miserable y los miserables, santos.

Por eso yo me pregunto:

"Se nace con el corazón podrido, o se pudre después, ¿cuándo?".
"Y si naces con el corazón podrido, ¿llegarás más fácil al poder soberano?".
"Y si llegas a ese poder, ¡ten cuidado! porque puede estallar en tus propias manos".

De todos modos sigo pensando que no hay lados oscuros ni claros en el corazón, o se es, o no se es. Vosotros hacerle caso a lo que dice mi amiga (que sabe mucho):
"El que nace malo, vive malo y se muere malo".
Y digo yo:
-Si ese "personaje" atrapa el poder, ¿dónde está el lado claro de su corazón?.
EXPLICÁRMELO.

Perdón por extenderme tanto.


18 Septiembre 2007
Rocío del Alba

Electra dijo...

Argonauta, tienes toda la razón en lo del título. Si fuéramos a ser completamente exactos ni siquiera valdría entonces lo que tú dices, habría que referirnos al...lado oscuro de los procesos químicos, físicos y eléctricos que se producen en y entre las células de nuestro cerebro, pero eso sería muy poco atractivo como título...

Anónimo dijo...

Esto es para Anónimo. Pienso yo que somos todo lo libres que deseamos ser.
Lo que modelamos a lo largo de los años, es precisamente la libertad, y en esa libertad ponemos la parte que queremos que consideren los demás. Y esa parte, son los famosos "valores" que vemos no tanto en nosotros, como en los demás.

Los valores que no consideramos positivos como tú dices, son algo así (según yo lo veo) como el color negro y el blanco. Técnicamente hablando estos colores serían los "acolor". Es decir, la ausencia de color. Espiritualmente hablando son los polos opuestos del mundo y sirven para cuestiones diametralmente opuestas. Argonauta tiene que saber mucho de ésto.
Bien, pues estas ¿personas? (yo es que me niego a llamarlas así), si no tienen valores positivos (que alguno tendrán digo yo), es que no tienen VALORES. Entonces ¿son culpables? de qué ¿de no tener valores?. Yo creo que nos son ni personas. Y perdón por la expresión. Incluso me parece a mí que si tan seguro tiene Anónimo lo que es el bien y el mal; según yo, vale para más la gente mala que la que no es ni mala ni buena, es decir la que "NO ES".
Como decía Freud, son más o menos "Entes". por ponerles algún color.

"Un valor es una cosa intangible, que no se puede medir. Pero se puede apreciar. Si la apreciación que haces de él no está ni bien ni mal, el valor se desarma, y a partir de ahí empieza a entrar en eso que se llama "negatividad"."


Rocío del Alba
21 Septiembre 2007

Anónimo dijo...

Soy FLASH y hace un rato... que no os digo ni pio.
Hoy que tengo tiempo para racionalizar, después de leer varias veces lo que dijeron Rocío del Alba y Anónimo, pensé que tal vez Argonauta nos pueda decir a todos donde está archivado el lado oscuro del corazón, y donde se guarda el lado claro. ¡Fíjaros lo qué pensé!.¿Hay dos cajas que lo guarden?, o como es eso.
Lo siento, yo no soy tan tan como Rocío del Alba, ni se tanto como los demás, pero ahora si que me habéis hecho un lío. ¡Yo que pensaba que el corazón solo se veía desde un lado!.
Será que como siempre ando deprisa... ¡Para una vez que pienso!.
Un beso para todos.

FLASH
22 Septiembre 2007

Anónimo dijo...

Me dice Rocío del Alba que somos todo lo libres que deseamos ser. Es cierto, sí, que tenemos una libertad nominal, que nos permite hacer lo que queramos (hasta cierto punto)y elegir en cada caso entre las diversas opciones que se nos ofrezcan.

Sin embargo, esa libertad ya no aparece tan claramente cuando se trata de ir en contra de nuestra propia "forma de ser", de la cual sólo en parte somos responsables. Rocío del Alba tendrá virtudes, defectos, una forma de ver las cosas, unas creencias. Todo ello forma un conjunto, no libérrimamente elegido por ella, que no puede contravenir, aunque quisiera.

Valga un ejemplo sacado de lo cotidiano: En mi trabajo venían algunos a quejarse, diciendo que ellos eran muy trabajadores y responsables y que eso no se traducía en su sueldo (y era cierto), si lo comparaban con el de aquéllos que cumplían peor.

Algunos "amenazaban" con trabajar poco o tomar menos interés. Yo, que los conocía, les decía siempre lo mismo: "No harás eso, porque tu madre te parió como eres (te parió bien, añadía yo para endulzar la frase)y no puedes ser de otra forma ni ir contra ti mismo". Nunca nadie me llevó la contraria ni cumplió su amenaza.

Anónimo dijo...

OTRA LIBERTAD

¡Hola Anónimo!. Permite que puntualice dos palabritas. Salvo éstas, en lo demás tienes razón.

Yo creo que la forma de ser también se puede cambiar, por ejemplo para mejorar tu vida.Pero eres libre de coger ese cambio o no. Y aunque no lo creas, hay gente que no lo coge, y luego dicen que es que son así, o que piensan así. ¿Cómo...?. Y desgracian su vida porque no "quisieron" ser libres para cambiar. Que no es igual.

Mi ser forma un conjunto armónico, y el tuyo, y el del otro, y el de...Un conjunto integral, que se puede cambiar y mejorar. Yo he cambiado ultimamente hasta un poco mis creencias, que eran un puntal básico en mi vida. Pero consideré, yo, libremente que debía remodelarlas y también, libremente, lo hice. Y mejoró mi vida y la de los demás.

¿Tú sabes eso del HOMBRE INTEGRAL?, es decir SER y SENTIR juntos a disposición de lo que pueda pensar y trabajar el sentimiento.
Bien, pues aún así, entre el SER y el SENTIR puede residir la libetad. Libertad para remodelar el SER (creencias, forma de ver las cosas...) y cambiar el SENTIR (pensamiento, virtudes, defectos...),siempre que así mejore tu vida y la de tu entorno.

Es algo complicado y sencillo al mismo tiempo, pero el hombre es así.
"De la humanidad, el HOMBRE es y será el mejor invento"

Respecto a lo que haces con tus trabajadores, a mí me parece que eso es "lavarles" el cerebro, y no está muy... ¿eh?. Alguno se te puede sublevar. Conmigo, esa táctica no te iría bien, por ejemplo.

Un saludo afectuoso


Rocío del Alba
25 Septiembre 2007

Anónimo dijo...

Para Rocío del Alba:

Yo nunca he "lavado" ningún cerebro, ni intentado variar la forma de ser de las personas, pues no soy quien para ello y además no me importa cómo sean, ni fui educado para eso, ni forma parte de mi código ético. Otra cosa distinta es decirle a alguien a quien conoces bien y en el supuesto de que lo creas: "Estoy seguro de que no harás lo que dices porque tú no eres así y es imposible que obres en contra de tus convicciones"

Anónimo dijo...

Soy Rocío del Alba y con mis palabras no pretendí ofender a nadie, y mucho menos a tí Anónimo. fue un simple comentario el que hice, y que ya veo que no pensé muy bien lo que escribía.

Si te ofendiste, te pido mil perdones, mil perdones. Pero de todas maneras, si no tienes otra cosa mejor que hacer, en un ratito, vuelve a considerar eso de la "Libertad". Es un tema interesantísimo, que a mí me apasiona, visto desde el punto de vista ético , moral, personal, profesional...

Por cierto; Argonauta tendrá que saber mucho de esto. ¿No es así?. ¿Nos podías explicar algo sobre la libertad, en alguno de sus planos?. A lo mejor ya me volví a meter donde no me llamaban, pero es un placer ¿escucharte? y ¿escucharos?.

Todo esto, claro está con el permiso de Electra. Por cierto y ahora que aprendiste tanto. ¿Cual sería tu forma de pensar al respecto?.

"El pensamiento es algo así como una corriente de aire y un conocimiento profundo. Si la corriente fluye, el conocimiento progresa. Pero si la corriente se enreda, ¿Qué le pasaría al conocimiento...?. ¿Se enredaría?. Y si así fuera. ¿Existe el conocimiento enredado?.

Un saludo afectuoso

Rocío del Alba
25 Septiembre 2007

Electra dijo...

Sobre la libertad individual

Sólo puedo escribir sobre el concepto de libertad individual. No conozco otra. Hecha la aclaración, he de decir que somos todo lo libres que nos dejamos ser. Y digo bien claro eso de que nos dejamos. No hay nadie que sea capaz de privarnos de libertad, sólo nosotros. Hablo de esa libertad individual que nos da nuestra mente. El hombre es un animal, pero es un animal mental, con capacidad de pensar y de imaginar, y por tanto de evolucionar.

La realidad que percibimos es aquella que nosotros interpretamos con nuestra mente. Nuestra mente se "moldea" con los estímulos exteriores y evoluciona con los interiores. Los exteriores son las circunstancias, la familia, la cultura, los diversos problemas y éxitos que hayas tenido, etc. Los interiores son aquellas cosas que te has dicho a tí mismo en relación con los estímulos exteriores y muchas veces, están condicionados por ellos.

Así, cuando llegas a una edad media, te encuentras siendo un individuo más o menos "adaptado" a la sociedad, más o menos componente sustancial del rebaño humano...y con muchos miedos, "prohibiciones", clichés...en definitiva con una imagen determinada de tí mismo. Y esa imagen es la que te dice lo más o menos libre que eres.

En realidad, para mí, somos infinitamente libres, pero la gran mayoría funciona según el esquema anterior, sobre todo, porque ha funcionado y funciona en grupo, que anula la individualidad de todo aquél que no sea fuerte de carácter. Todas las "coacciones" que imperan en un grupo indican, precisamente, la existencia de la libertad individual.

Pero, como ya he dicho, para mí, somos infinitamente libres. Podemos llegar a hacer todo aquello que imaginemos. Primero imaginaremos una posibilidad y luego imaginaremos la forma de llegar a conseguirlo. Y fracasaremos o llegaremos, pero en el camino, en el inicio y en el fin, hemos sido infinitamente libres. No hay nada que no podamos imaginar...hemos imaginado los mitos, las deidades, los cielos, los infiernos, los paraísos,...las naves espaciales,...la tecnología..., la forma de dominar todos los elementos...¿somos tan ilusos de no creer en la posibilidad y por tanto, en la libertad?.

Si quiero, yo puedo ser aquello que quiera ser, y puedo hacer, aquello que quiera hacer. Si quiero bajar a 40 metros en el Pacífico, lo puedo hacer. Si quiero subir al Everest, lo puedo hacer. Si quiero matar alguien, puedo hacerlo. Nadie me lo impide. Si quiero insultar a alguien, puedo hacerlo. Si quiero atentar contra mí mismo, puedo hacerlo. Puedo hacer, todo aquello que quiera. A costa de un precio. Y debo estar dispuesto a pagarlo. Ése es el límite, interno, a la libertad. A algunos, por la educación recibida, les cuesta identificar el precio. Y si lo han identificado, quizá no estén dispuestos a pagarlo...Eso es todo.

Anónimo dijo...

Rocío del Alba: Gracias por tu escrito, aunque no hay nada que perdonar.

Mi querida Electra: Discrepo, claro está, de lo que dices en tu ultimo escrito, pero mi comentario se demorará un poco.

Anónimo dijo...

UN GRANO DE ARENA EN EL TERRENO DE LA LIBERTAD ....

Anónimo , a quien admiro por su claro pensamiento y por la forma tan precísa de expresarlo , es defensor de un claro y notable determinismo en todos los actos de nuestra vida . En su primer comentario de este artículo dice que nuestra forma de ser , que es determinante en nuestros comportamientos , no es fruto solo de una libre disposición de nuestro intelecto y se llega a preguntar cuanto hay en ella puesto por nosotros . Muy de acuerdo . Pero yo creo que esto es compatible con unos suficientes grados de libertad como para hacernos felíces .
En efecto , en el terreno práctico , la libertad es una cuestión relativa , como casi todo , y sin un patrón individual ya que cada uno somos un mundo aparte , ... al igual que la riqueza , por poner un ejemplo . Uno es rico en la medída que se lo cree. Así yo , que puedo tener y mantener A y me considero rico con ello mientras mi vecíno que tiene y mantiene B , mayor que A , solo puede creerse rico si alcanza 2B o más y trabaja y vive para este objetivo . Entretanto no es rico . Esto es independiente de que exista un nivel estadístico indicativo del grado de la riqueza ( por ejemplo , se es rico con el 50% de A ), que diría que los dos son ricos . Pero uno se lo cree y el otro no . Así es la vida y así somos los humanos .
Yo entiendo que , en el terreno práctico en el que se mueve este comentario , la libertad , tanto individual como colectiva , solo es posíble en primera intención , si el sujeto es independiente económica y financieramente . Si uno no se considera contento en cuanto a su capacidad eco-financiera no podrá ser libre en nada porque está coaccionado por conseguir su nivel de independencia y ello influye en su trabajo , en sus relaciones y en todas sus decisiones ... y mucho más si tiene obligaciones a su cargo . Por tanto , para mi esto es lo primero y para esto no son válidos los índices ni las comparaciones ; es una cuestión de contento y acomodo personal a la situación que tienes .
Si esto se da , a partir de aquí nuestra libertad está amenazada por los infinitos recovecos de nuestro entorno ( familia , cultura , amigos , empresa , instituciones , ... gobierno , .. ) en donde cada uno nos señala unas fronteras de hasta donde puede llegar nuestro grado de libertad y volvemos a lo mismo de antes , a más de lo mismo . El que esté conforme , más o menos , con estas fronteras , se sentirá libre ; a lo mejor suficientemente libre para pensar , desarrollarse , viajar , inventar , , ... incluso para intentar mover el mundo . El que no esté conforme ,no será libre y tendrá que seguir luchando , pero su lucha seguramente será dentro de un canto a la libertad . Y la cuestión , creo yo , es sentirse lo suficientemente libre del primer caso o lo suficientemente convencído del segundo . Creo que a partir de aquí entraría , por ejemplo , la forma de pensar que Electra razona en su último comentario ; por cierto muy propio de la forma actíva de ser de un ejecutivo empresarial .

Fdo.- Argonauta.

Anónimo dijo...

LIBERTAD SIN CONDICIONES

Esa "imagen" de tí mismo que tienes a una edad media de tu persona, también la puedes cambiar. Por lo tanto, no eres más o menos libre; eres todo lo libre que te deja tu edad mental.
Y ahí si que creo yo que la libertad se condiciona un poco, con la edad mental de las personas. Y hay pocas personas en las que se coordine su E. M. con su Edad cronológica. Por eso los grupos y asociaciones funcionan hoy día tanto y tan bien, porque coaccionan la libertad de la gente, manipulando su mente.
Pero también creo que todo el que tiene imaginación, tiene libertad. Incluso para subsistir en medios adversos; sino pregúntenselo a los presos, a los disminuidos físicos, a los que normalmente llamamos "privados de libertad", subsisten gracias a su imaginación y a algo más...
Electra, yo creo que la libertad tiene un mal precio. Al final de tu escrito, separas la libertad ¿económica? (la de los empresarios), de la libertad ideológica-emocional, y separando las dos nunca se llega a evolucionar.
El hombre no es solo materia, es también energía, y en esa energía entra toda clase de evolución, también la espiritual. Por lo tanto te olvidaste de ponerle al cartel: LIBERTAD EMOCIONAL. Sin circunstancias, ni exteriores ni interiores. Todo incondicional.
Argonauta hizo un resumen muy bueno de todo este "invento", pero le faltó "un pelín" de emotividad.

"Una flor es un Ser Vivo privado de libertad, pero si tú le comunicas energía, explosiona su belleza y dura, hasta que tú cortes su libertad.
Entonces, si el hombre es el que puede comunicar esa energía, será al mismo tiempo la fuente que ¿fabrica? de esa energía, su libertad".


Rocío del Alba
28 Septiembre 2007

Estoy poco puesta en esto de la informática. Se me ha "ido" dos veces el título y no se borrarlo. Por favor hacedlo vosotros.
Mil gracias.

Electra dijo...

Con el precio a pagar no me refiero a algo económico. El precio puede ser la soledad, la ignonimia, la mutilación, un cierto nivel de vida...e incluso la evolución hacia otra forma de ser.

Pongo un ejemplo terrible que leí un día en un artículo: un barco había naufragado en un mar infestado de tiberones. Dos personas habían sobrevivido y una de ellas había conseguido agarrarse a un trozo de madera y había subido al mismo. La otra persona se le acercó como pudo y le pidió subir mientras rondaban los tiburones. Si subía se hundían los dos y morirían devorados por los tiburones.

Aún en esa situación dramática, tenemos libertad, ya que tenemos tres opciones: a) Dejarle subir y bajar nosotros; b) No dejarle subir; c) Dejarle subir y no bajar nosotros.

Cada una de estas tres terribles opciones tiene un precio para nosotros: a) la muerte; b)la culpa; c) la muerte.

Esto de la libertad da para mucho, asi que creo que pondré una entrada sobre la misma.

Querida Rocío del Alba, te borré lo que pedías.

Anónimo dijo...

UNA PUNTUALIZACIÓN

En primer lugar, gracias por la ayuda. Sin vosotros no se yo...
Y dicho esto, te voy a contar Electra, la charla que tuve con un amigo este verano, que sabe muchísimo sobre el tema espiritual.
En el verano traté de ampliar mis conocimient0os en esta materia, y como dice la gente joven hoy día, "fliparías", o por lo menos "flipé yo".

Existen dos clases de evolución según él:
-La evolución Material que lleva a un proceso más o menos biológico que lleva consigo la destrucción física, pero al mismo tiempo una carga bastante grande de aprendizaje y experiencia.
-La evolución espiritual.
Esta es una evolución más complicada que tiene dos partes:
1ªUna segunda vida que lleve consigo cualquier tipo de vida. Y en cualquiera que sea, según tu espíritu, será siempre para hacer el bien o para ayudar a hacer el bien, o todo lo contrario.
Esto sería lo que cualquier religión, cultura o creencia denominaría "un poseedor de un espíritu en evolución".
2ªUn espíritu vengativo que no evoluciona.
En este caso nunca servirá de ayuda en ningún nivel, y nunca evolucionará en ninguna otra vida que se
le pueda plantear.
Con lo cual digo yo que lo más terrible no es morirse en cada una de esas opciones que planteas mi querida Electra, si no a donde va a ir a parar nuestro espíritu y nuestra alma después:
¿Servirá para ayudar a los demás?.
¿Será un espíritu vengativo y no evolucionará?.
Según mi amigo, por eso, también se puede trabajar aquí.
Y según mi amiga, ese es uno de los mayores retos, que Dios nos impuso, teniendo como bandera LA LIBERTAD. Lo demás lo interpretamos nosotros a nuestra manera. Que ya es bastante interpretar.

"Cuando la vida termina y pasamos a otro nivel, podemos ser poseedores de un espíritu en evolución constante , o quedarnos sin vida y sin nivel".


Rocío del Alba
29 Septiembre 2007

Anónimo dijo...

Ya me váis a perdonar por escribir tanto, pero se me acaba de ocurrir una idea con esto de LA LIBERTAD.

Y digo yo:
Cuando LA LIBERTAD está ahí puesta y no sabemos hacia donde se dirige (también podemos elegir ser libres o no), y te encerraste con ella, hiciste un ejercicio de abstracción mental y te dijiste a tí misma, o a ella:
-Qué harías si pudieras hablar con Dios?, (así de tú a tú).
¿Escucharías a Dios, o por el medio hablaría tu mente?.
También somos libres para escoger en este caso. Pero ¿cómo se manejaría aquí la libertad?.

"Si consideramos a Dios como la divinidad potencial máxima que existe, ¿en qué nivel entraría el potencial de nuestra mente?"

Haber, esto se me acaba de ocurrir. No se si es correcto preguntar. Pero si lo es...


Rocío del Alba
1 Octubre 2007

Anónimo dijo...

Mi querida Electra:

Voy a hacer un último comentario sobre este asunto, aunque no estará muy estructurado, por lo que perderé puntos en la inmerecida consideración que Argonauta tiene de mí.

Tú, Electra, y Rocío del Alba parece que creeis en una libertad ilimitada y a esa idea consagrais razonamientos y hermosas frases, siempre agradables de leer. Argonauta cree también en eso, aunque en su último escrito habla de un relativismo, quizás más cercano a las posiciones que yo he mantenido desde hace mucho tiempo.

Yo no creo en una libertad omnímoda y absoluta, sino en otra mucho, muchísimo más restringida, del mismo modo que creo en un hombre "portador de valores eternos", pero muy débil, limitado y condicionado.

Dos razones básicas creo yo que restringen y limitan la libertad. La primera es que hay cosas o decisiones que no podemos hacer o tomar porque no tenemos medios, recursos o capacidades para llevarlas adelante. Sería ocioso poner ejemplos, pero sí quiero destacarque estas limitaciones son distintas para cada persona, que contaría así con una especie de "libertad disponible inicial" muy distinta de unos a otros.

El segundo elemento restrictivo, el segundo enemigo de la libertad, somos nosotros mismos o, al menos, algo que reside en nosotros. Creo no equivocarme si afirmo queen los primeros albores de la juventud, la persona aparece ya con un "carácter", una "forma de ser", una "personalidad", casi completamente perfilada y definida. Se ha forjado en sus años de niñez, de adolescencia, cuando su intelecto y su persona partían del vacío (suponiendo la ausencia de un componente genético, que yo no descartaría a priori), y se llenan como las celdas de una pila cuando se carga por primera vez. En este llenado influye muy poco la propia persona, niño, adolescente o con una recién estrenada juventud.

Tengo la edad suficiente para haber podido comprobar en reiteradas ocasiones lo que he dicho, pues he podido seguir la evolución de muchas personas desde la cuna a la eded adulta. Supongo que vosotros mismos os reconocereis, por dentro y por fuera, cuando evoqueis vuestros años mozos y que podreis analizar si ha habido cambios sustanciales en vuestra "personalidad".

Yo sostengo que esa "forma de ser" constituye un marco, un cerco, a nuestra libertad. No podemos ir contra nosotros mismos y, además, es muy difícil cambiar ese marco, que sólo en pequeña medida elegimos nosotros y que no podemos programar o modificar como se hace con los mandos de una lavadora.

Electra, llevada por el entusiasmo, llega a decir que si quiere matar a alguien, puede hacerlo. Pues bien, mi querida Electra, o no te conozco o NO LO PUEDES HACER. Ni Rocío, ni Argonauta, ni yo, al que no le importa proclamarlo a los cuatro vientos: no puedo matar a nadie, salvo que me fuera la vida o la de alguno de mis seres queridos más próximos en ello. Electra tampoco puede y, si pudiera, tendría que tomar medidas inmediatamente.No puede ir contra sus convicciones más profundas. No puede. Nadie puede. Y cabe preguntar ¿Cómo llegan allí esas convicciones?

Esta situación, brindada por Electra, permite argumentar de una manera que a mí siempre me ha gustado: si un razonamiento es llevado al extremo y se comprueba que allí es falso, el razonamiento no es válido o hay que restrigir su campo de aplicación, pues mucho antes de llegar a ese extremo fallará también en otros casos, difíciles o no.

Me gustaría resumir cuanto he expuesto, pero no dispongo de tiempo. Perdonad la extensión