domingo, 25 de marzo de 2012

Sin rumbo

Desde hace algún tiempo, navego sin rumbo.

No sé qué me pasó. No sé qué día pasó. Sólo sé, que desde hace algún tiempo, navego sin rumbo.

Es extraño, porque siempre me precié de saber cuál era el rumbo. De señalarlo a los demás y de dirigirme hacia allí.

Y sin embargo, ahora, me encuentro perdida. Me encuentro abatida en un mar de dudas y de confusión. En un mar de sentimientos revueltos, sin ton ni son. Y sólo acierto a preguntarme, ¿qué fue de aquella navegante que sabía adónde iba?. ¿Qué fue de su determinación y de su dirección?.

¿Qué ha pasado para que, de repente, un día, descubra que no tiene rumbo?.

Aquí estoy, perdida, asombrada, perpleja. Tratando de adaptarme a la nueva situación. Tratando de valorarla, de sopesarla, de experimentarla.

Después de todo, quizá, no sea tan malo. Después de todo, quizá, será que estaba acostumbrada a tener rumbo. ¿Y si de ahora en adelante lo único que tuviera fuera yo misma?. ¿Y si de ahora en adelante, en lugar de trabajar para un rumbo, disfrutara de mi ausencia de él?.

¿Serán estas preguntas un sin sentido consecuencia de mi falta de rumbo?. ¿O será que empiezo a entender que esta vida, quizá, sea una navegación...sin rumbo...?.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Mi querida Electra:

En relación con el último comentario que me dedicas en tu escrito anterior, te diré que, una vez más, discrepo. Creo firmemente que no es posible escapar de nosotros mismos, como no es posible engañarnos, mentirnos o disfrazarnos. ¡De sobre sabemos quiénes y cómo somos! No puedes engañarte a ti misma, del mismo modo que no puedes perdonarte a ti misma. Puedes anestesiarte, pero eso es otra cosa.

Tampoco creo que pueda uno modificarse y ya lo he dicho otras veces en estas páginas. Puede uno hacer actos concretos que sean contrarios a nuestra forma de ser, a nuestras inclinaciones o deseos, pero no transformarlos. Claro es que, quizás, no haga falta más.

Tenemos miedo a algunas cosas, distintas para cada uno. En muchos casos al dolor.Quizás tú también al amor. Pero también esto es, las más de las veces,un rasgo de nuestra idiosincrasia, inmanente a nosotros, de difícil modificación. Si el temor proviene de alguna experiencia vital fallida, entonces el caso es distinto y la solución más fácil.

Dices que no tienes rumbo. Que lo has tenido, pero que lo has perdido. A mi juicio, no es fácil tenerlo y que resulte sólido, fijo, permanente, sin que nunca haya dudas. Las preguntas esenciales sobre nuestra existencia son muchas y de respuesta -el que la tenga- no fácil y a veces no permanente ni única. No es extraño encontrarse un tanto perdido a veces. Recuperarás el rumbo, que, a mi juicio, es necesario tener. En todo caso, en tu vida falta una coordenada (tú ya sabes a lo que me refiero), que no quieres explorar y de la que nunca dices absolutamente nada. No me extraña lo del rumbo.

Xenxo dijo...

No será que cuanto más nos asomamos al fondo del insondable mar, más todavía si cabe nos percatamos de lo mucho que desconocemos del mismo? No será que antes éramos grumetes, marineros, adjuntos al capitán si quieres, y nos parecía fácil y bajo control todo y, a medida que profundizamos, vemos lo inabarcable del asunto, los imponderables de la navegación?. Como algunos científicos y pensadores dicen, que mientras más profundizan en su saber en lo único que coinciden entre ellos es en lo mucho que todavía desconocen. No será que para un alumno de primaria de matemáticas todo se reduce a reglas de tres y ecuaciones simples, teniendo bien delimitado y claro el concepto de "matemáticas"; mientras que para un licenciado en exactas al concepto "mates" lo rodean más luces y sombras, subcategorías y subgrupos, aspectos que entendió y otros que no tanto, cajones del saber supuestamente cerrados que quizás algún día la duda volverá a abrir y otros sin cerrar que quizás jamás se conozca cómo hacerlo. Y por qué conocer todo a un nivel infinitesimal, diseccionado...acaso para conducir un vehículo hemos de conocer perfectamente el funcionamiento del motor de explosión? no sería más fácil navegar, aprender a tiempo real (del mismo modo que se actualizan, a diario, las bases de datos antivirus) de la propia navegación y...disfrutar! La única obligación que deberíamos tener es la de ser felices, y se puede ser aunque se advierta que el rumbo es difuso, que existen multitud de caminos y que no se podrán abarcar todos, otros que ni siquiera nos imaginamos, pero que no por eso el placer de navegar se nos tiene que hacer penoso.

Electra dijo...

Mi querido anónimo,
ya sé que crees que voy sin rumbo porque no reflexiono sobre la esencia divina. Lo he hecho en el pasado, y sin duda, llegué a una conclusión con la que tú no estás de acuerdo.

Y para seguir llevándote la contraria, decirte que desconocemos profundamente quiénes somos, cómo somos y nuestro potencial.

Necesitaríamos mil y una vidas para llegar a entender algo de nosotros mismos...

A mí no me vale la frase de..."yo soy así"...a mí me vale la actitud de ver qué puedo cambiar de mí, si no me gusta. Y no me refiero al aspecto físico...

Electra dijo...

Hola Xenxo, gracias por tu comentario. Me encanta eso de "La única obligación que deberíamos tener es la de ser felices, y se puede ser aunque se advierta que el rumbo es difuso, que existen multitud de caminos y que no se podrán abarcar todos, otros que ni siquiera nos imaginamos, pero que no por eso el placer de navegar se nos tiene que hacer penoso". Gracias!

Jaume Fusté dijo...

Aquí me gustaría contestar comentando por medio de una imagen (favorita): http://db.tt/sWshPNrr -- Otra versión de la misma es: http://en.wikipedia.org/wiki/File:She_who_leads.jpg -- Es 'La Que Guía'.

Electra dijo...

Gracias Jaume por la imagen en sus dos versiones. Gracias.