domingo, 1 de julio de 2012

De fuerza y de templanza

De fuerza y de templanza estamos hechos.

Y sin embargo, no lo sabemos.

Nos dedicamos a vagar por este mundo, creyéndonos frágiles y exquisitos. Nos dedicamos a protegernos de los demás, y sobre todo, a protegernos de nosotros mismos.

Nos hacemos ciegos. Nos hacemos sordos. Nos hacemos mudos. Levantamos muros. Levantamos barreras.

Y así, sordos, ciegos, mudos, tratamos de relacionarnos, construyendo un mundo de sombras, un mundo difícil y oscuro, donde predomina el miedo y el dolor. Y preferimos ese miedo y ese dolor, a retirar los muros. A bajar las barreras. A abrir los ojos y mirar.

Hacia dentro y hacia afuera.

Hacia dentro para descubrir nuestra fuerza y hacia afuera para descubrir a los demás.

Pero yo hace un tiempo que ya no juego más.

Yo abro los ojos para ver. Yo abro el corazón para sentir. Yo abro la mente para descubrir.

Mi fuerza y mi templanza. La fuerza de los demás y su templanza.

Y ahí estoy. Y ahí soy.

Sin más. Sin menos.

De fuerza y de templanza soy...

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Mi querida Electra:

Esta vez el desacuerdo es total. Dices que de fuerza y de templanza estamos hechos. O no. Podemos no tener esas virtudes e, incluso, tener los vicios opuestos a ellas. ¿Es que todo el mundo es fuerte? ¿Todo el mundo es moderado? Dices que nos sentimos frágiles y exquisitos. No creo que sea así. Desde luego no lo es en lo de exquisitos (= "de singular calidad"). Siempre estamos con el engañarnos a nosotros mismos y creer que somos distintos a como somos. Es un ritornelo en tus escritos. Como lo es el que podemos modelarnos a voluntad.

Claro que miramos hacia dentro y hacia fuera. Hemos de protegernos de casi todo. De los gobiernos, de las personas malvadas o sin escrúpulos o insensibles o arribistas. Y, desde luego, de nosotros mismos, que ni de lejos tenemos esa perfección y esas cualidades que citas.

No somos sordos ni mudos ni nada parecido. ¿Cómo puedes decir eso? Tenemos los ojos bien abiertos y ay de quien no los tenga. Dices abrir el corazón para sentir, pero habrá que tener algún cuidado, no sea que le hagan daño.

De fuerza y templanza estás hecha. Sin duda de otras muchas virtudes y capacidades; pero por tu bien deseo que una de ellas sea la sensatez.

Electra dijo...

Querido Anónimo,
sí, todo mundo es fuerte y todo mundo es moderado, eso al menos, es lo que dicen las distintas corrientes de filosofía de trabajo sobre uno mismo.
Otra cosa es que nos lo permitamos ser, que no lo hacemos. Andamos por ahí con mil y una máscaras, y esas máscaras encubren nuestra verdadera fuerza y nuestra verdadera templanza.
Sí creo que somos ciegos, mudos y sordos, según a qué cosas, y con qué personas, y el trabajo personal, el trabajo sobre uno mismos, consiste en ir quitándonos esas capas y esas máscaras que nos hacen estar ciegos, mudos y sordos.
No es lenguaje literal, sino quizá, metafórico...

Tú, que me conoces bien, ya sabrás que soy sensata.

Bueno, sensata para unas cosas. Para otras...me gusta la exploración de los límites.

Con relación a hacernos daño, yo ya fuí lo suficientemente herida como para saber cómo manejarme.

Me encanta estar en desacuerdo profundo contigo.

Anónimo dijo...

Mi querida Electra:

Es obvio que sé que eres sensata.
Tu escrito de respuesta no hay por donde cogerlo.Dices que somos esto y lo otro y lo de más allá, pero no los somos en la práctica. ¿Y cómo se sabe que lo somos si no puede manifestarse? ¿Y si no lo fuéramos? ¿Cuál sería la diferencia?

Dices también que somos ciegos y sordos y mudos y..., pero sólo en algunas ocasiones, con algunas personas.Pues entonces no somos ciegos ni sordos ni mudos.Recuerda el refrán castellano: "no hay mayor sordo que el que no quiere oir".

Claro que si todo es metafórico; si todo se aplica sólo en determinadas ocasiones; si lo que es cierto no puede manifestarse, si... ¿Cómo podremos discutir así?

Me temo que lo de la herida haya sido una crueldad por mi parte de la que me avergüenzo y te pido perdón. Esperaba y deseo que ya no quede huella o rastro alguno.

Electra dijo...

Mi querido anónimo,
cómo discutir si todo es blanco o negro?. Lo mejor es la sutileza y lo que es gris, que no es ni una cosa o la otra, o es las dos a la vez, dependiendo del punto de vista...

Lo de la herida, no ha sido una crueldad. Ya sabes que las heridas evolucionan a cicatrices, no desaparecen, pero sí dejan de doler.

Tengo las cicatrices, pero me ha dejado de doler, y me ha enseñado mucho.

He crecido mucho gracias a esa herida, profunda y correosa, y sigo creciendo y aprendiendo. Espero seguir así siempre.

Anónimo dijo...

Mi querida Electra:

Me gusta la sutileza y el matiz. La variedad, la riqueza de tonos. Lo que no me gusta es lo escurridizo. Por ejemplo, lo que dices: tenemos tal cosa, pero no se muestra, no se puede ver ni conocer. Pareciera que habláramos de Dios. Bien está con Él, pero no más.