martes, 17 de julio de 2007

Todos los hombres son mortales

Todos hemos buscado alguna vez, con desesperación, el sentido de la muerte. Todos hemos deseado, alguna vez, no morirnos nunca. Hemos deseado que no se mueran nunca nuestros seres queridos. Y frente a este deseo y a la frustración que produce el no tenerlo, hemos desarrollado teorías, mitos y hasta religiones enteras, en busca de un refugio que nos consuele del desconsuelo que nos produce esa frustración.

Muchos se refugian en la religión, casi sin buscar un por qué, frenética y desesperadamente. Otros se refugian en lo mismo, pero de forma racional y controlada. Otros prefieren los mitos y las teorías, y pocos, muy pocos, nos quedamos con lo que tenemos. Y lo que tenemos es, que todos los hombres son mortales. Esto es lo único verdadero.

Afrontar el hecho es duro, buscar el consuelo, la explicación benévola que nos alivia la frustración de este hecho, es fácil. Lo que no es fácil es afrontarlo, cara a cara. Crudamente.

Porque afrontarlo supone saber que dispones de un tiempo limitado que no conoces. Que cuando llegue ese tiempo, sabes que no podrás abarcar el mundo como lo habías hecho hasta entonces. Y que todo lo que hayas conseguido lo perderás.

Planteamos el enfrentamiento analizando lo que perdemos, como sujetos movidos por el apego. Pero nunca lo enfrentamos analizando lo que se gana. Las ventajas que supone el hecho de que todos los hombres son mortales.

Y las ventajas son muchas. Y claras. Y es la muerte lo que permite la evolución. Y es la muerte lo que da sentido a la vida y a todo nuestro mundo. Todos nosotros morimos a cada minuto. Y a cada minuto nace algo nuevo de nosotros, posibilitado por aquello que se ha muerto.

Aquello que se muere nos empuja hacia delante, o hacia atrás, pero no nos deja indiferentes. Si no existiera la muerte, la indiferencia sería la reina del mundo. Y la felicidad, la compasión, la amistad, el amor, el deseo de superación y todo aquello que merece la pena no tendrían cabida. Porque no existirían sus antagonistas. Y se necesitan los antagonistas para poder existir, para poder definirse. Es el enemigo el que nos define, el que nos enfrenta a nuestros límites, el que nos hace querer superarnos...o sucumbir.

Y hay algunos, que prefieren mil veces saber que tienen un tiempo determinado, no conocido a priori, para intentar descubrir quién son. Y ése es su desafío y les encanta. No quieren mitos ni religiones ni teorías. Quieren la cruda realidad. Es lo que les define y a lo que se deben. Esa es su señora y su religión. Nada más...y nada menos.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Discrepo. Discrepo de Electra una y mil veces. Es al revés. Si nada hay detrás de la muerte, esto carece de sentido.¿Para qué tus múltiples esfuerzos? ¿A qué viene tu inconformismo? ¿Para qué los afanes por conseguir, por llegar a ser algo inevitablemente efímero y perecedero?

Algunos párrafos de tu escrito suenan bien, pero quizás no tengan mucha apoyatura. Los nobles anhelos no tienen su causa en la muerte, si nada hay detrás. Esforzarse por y para nada carece de sentido. Según se desprende de lo que dices, disponemos de un tiempo limitado... con el que conseguiremos la nada final.

Dices: lo que has conseguido, lo perderás. Eso ya lo sabes a priori. Cabe preguntarse entonces para qué lo quieres conseguir.

La muerte da sentido a la vida... morimos cada minuto... nace algo nuevo... Ya lo dijo Parménides de Elea: "No es posible bañarse dos veces en el mismo río. Las aguas han pasado, otras ocupan su lugar y aun nosotros mismos somos ya otros".

Creo, Electra, que, por encima de lo que dices, eres profundamente religiosa o no tardarás en serlo. Por la sencilla razón de que tus ilimitadas inquietudes te llevarán indefectiblemente a ello.

Electra dijo...

Disponemos de un tiempo limitado después del cual no sabemos qué pasa, a excepción de que perdemos lo que hemos conseguido. Eso es algo cierto. No sé lo que hay detrás porque nunca lo he experimentado.

He sido profundamente religiosa y he sido profundamente no religiosa. También he sido los estados intermedios. Actualmente entiendo que, existe tal perfección en el diseño de esta "imperfecta" realidad que es imposible que no exista algo superior a esto. Todo guarda un equilibrio tan perfecto y con tanta magia que no puedo decir que no exista nada. De hecho, me obliga a pensar en la existencia de algo superior, llámese Dios, Alá, Yavhé, la nada... o lo que sea. Y evidentemente, es de tal naturaleza que yo, con mis sentidos limitados y mi entendimiento limitado no puedo alcanzar a comprender.

Sin embargo, discrepo de la mayoría de las religiones que conozco, que me plantean preguntas y dudas que no pueden ni ellas mismas responder y que me obligan, normalmente, a dar cosas por sentadas, olvidando mis inquietudes, mis dudas y sobre todo, olvidándome de conocerme a mí misma.

Pero el sentido de mi vida, no lo entiendo ni trato de enfocarlo en función de aquello superior que creo que existe. Lo enfoco y lo entiendo en base a los datos que tengo y lo que tengo es que, después de mi muerte, no tendré nada material de lo que he conseguido, ni podré abarcar ni entender el mundo como lo he entendido y enfrentado a lo largo de mi vida. No podré hablar más con la gente que quiero, no podré abrazarles, ni darles un beso, no podré pedirles que me abracen y que me hablen cuando me sienta triste. Eso es la realidad. Pero a pesar de eso, y por eso, soy inconformista y me esfuerzo y me esforzaré siempre todo lo que pueda, para intentar saciar mi sed de conocimiento y de entendimiento y para intentar descubrir quién soy en realidad. Porque ese es el sentido que le he dado a mi vida. Porque prefiero emplear mi tiempo limitado en eso a emplearlo en machacar a la gente, o en disfrutar en playas caribeñas tumbada a la bartola. Mi naturaleza también me puede empujar a eso, pero elijo no hacerlo.

He nacido en un determinado sitio y con unas determinadas ventajas. Y, en el fondo, soy profundamente privilegiada, por lugar de origen, por cultura, por siglo en el que he nacido. Y por ello, es inevitable ejercer el privilegio con responsabilidad. No soy mujer en Afganistán, ni en la Edad Media. No soy negra en Estados Unidos hace siglos y no soy judía en los años 40 viviendo en Alemania. Tampoco soy una niña somalí ni nigeriana. Soy mujer, blanca, del siglo XXI, con estudios y un determinado nivel de vida, y una determinada capacidad intelectual y emocional. Eso es ser privilegiada. Y los privilegios se ejercen con responsabilidad. Y se mejora por ellos y con ellos.

Anónimo dijo...

Electra:

Algo hay de incongruente en tu comentario de respuesta al mío. ¿Cómo puedes decir que enfocas tu vida sin tomar en consideración lo superior, en cuya existencia dices creer? ¿Qué sentido tiene una afirmación así? No es lógica.

A mi modo de ver, las religiones dan respuesta a todo. Otra cosa es que esas respuestas puedan o no gustar o sean o no comprendidas.

Me parece muy bien que seas inconformista y que te esfuerces en saciar tu sed de conocimientos. Digo más: no podrás dejar de hacerlo. Es el determinismo del que te hablaba. Eres así, sin que sepas muy bien la causa ni qué has hecho para que eso ocurra. Así seguirás siendo el resto de tus días.

Anónimo dijo...

CON PERDON...

Me emociona ver y sentir lo que se escribe aquí . Con precisión ; con absoluta libertad ; con fuerza ; con carácter ; ... ; con caríño .

OK por Electra y sus artículos ; Ok por Anónimo , su emotividad , su precisión , su potencia descriptiva , ..., su sabiduría ; OK por Rocío del Alba,su sentído y su sensibilidad ;... OK por todo y por todos ya que a mí me es muy útil .

Yo ya he expuesto mi posición sobre estos temas en otros comentarios anteriores en otros artículos y no voy a insistir más en ello , por ahora . Seguramente más adelante volveremos sobre esto y acaso estaré en condiciones de ampliar mis tesis desde la dualidad ciencia-religión .

Ahora solo .... y con perdon ,le digo a Electra que todo lo hecho en esta vida queda grabado y visible para la siguiente en la cual continuaremos y en la cual seguiremos viendonos , abrazandonos , queriendonos ,....,enfrentándonos ,... no le quepa duda a nadie . La energía inmaterial que constituye nuestra alma lleva grabados todos los registros que aseguran el recordatorio y la continuación para seguir luchando en otros frentes , que dependeran de lo conseguído y cómo , en este .

Aquí hay que librar la batalla a tope con lo que está al alcance de cada uno y con la mente puesta en el más allá . La confianza en el MÁS ALLÁ y en su infinito caríño y amor nos tiene que servir de ayúda y consuelo para vivir esta vida con entrega , amor , esperanza ,...y honor .

Fdo.- Argonauta.

Anónimo dijo...

UN APUNTE

Todo lo que voy a decir es una opinión puramente personal. Que nadie se de por aludid@.

Yo entiendo la muerte como una simple y sencilla separación física del cuerpo y del espíritu. Pero solo física. Por lo cual el que aquí esté acostumbrado a trabajar para "construir" algo, allí también va a abarcar no el mundo, si no que lo va a poder hacer con el Cosmos. Y en el Cosmos no se pierde nada, cada cosa tiene su lugar. ¿Tu sabes Electra lo que significa participar en la formación de una estrella y compaginar su energía con la que estaba antes, y compensar la que le sobra con la que vendrá detrás?. Pues eso lo vas a poder entender cuando estés allá.
¿Tú sabes cómo nace un río?. Pero ¿alguna vez viste lo que hay debajo del manantial?.
¿Por qué una cascada se vuelve transparente, y el agua al caer se transforma en espuma, y ves la espuma salir del fondo del manantial?.
Pues allá lo verás tan fácil como el escribir ahora yo este historial.

Y lo mejor de todo es que para realizar tu trabajo no necesitas un tiempo determinado. Esa vida (tu otra vida) es inmaterial, pero tu inteligencia persiste y también tu voluntad. Allí la capacidad de tu mente es tal que desarrollas trabajo para dar y tomar.

Pienso que nunca se debería plantear la muerte desde el punto de vista de lo que perdemos, porque lo que ganamos alcanza tal y tan grande realidad, que luego te parece un abismo lo que salvaste y te preguntas:
¿Cómo viviría cómodo en aquel lugar?.

Electra, tú misma dices que por cada minuto que morimos, nace algo nuevo. Entonces ¿eso qué nace no vale enormemente más?.

Detrás de la muerte hay todo, infinitamente más. Hay otra vida, con superiores capacidades y con una energía inmaterial que debe ser algo así como la energía de un cuerpo celeste, y a esa vida te empuja la energía que se desprende de ese cuerpo celeste, la cola de una estrella fugaz.
Para mí esto no tiene nada que ver con la religión, y el que se apoye o busque una religión para entender la muerte, penosa persona y penosa religión.(Con todos mis respetos). la religión pienso yo que tiene otros asuntos de este mundo y del otro mucho más interesantes de que ocuparse. Siempre según mi opinión.
Yo no se si he sido profundamente religiosa, o si lo soy ahora, o si lo seré en el futuro (no me interesa mucho averiguarlo), pero nunca usaré la religión para que me expliquen la muerte, porque como tú dices Electra, esa otra vida tiene un equilibrio y una magia tan perfecta, que ni la religión (cualquiera que sea) la va a poder explicar.
Si quereis entender un poco esto, mirar para la naturaleza salvaje, eso es equilibrio perfecto y magia total; pues trasladar eso allá, y tendreis la otra VIDA con capacidades muy superiores, tal cual.
Yo ni aiquiera me planteo que la religión me lo pueda explicar. Tal vez es que tengo demasiado clarito como es la otra VIDA en el más allá.

El que te mueres es bien cierto, pero solo como cambio de lugar.

NO se puede comparar lo material de aquí, con lo inmaterial de allá. Allí no hay trsteza. Entonces no te puedes sentir mal. Esa es la realidad.

Pienso Electra que tu inconformismo es ser distinta a los demás. Eso es bueno y malo. Es bueno para tí y para algunos de los demás. Pero los que puedan te van a criticar y a utilizar, y a eso tienes que hacerle más frente que a la muerte, esa es la cruda verdad.

Y descubrir quien eres: ¿de verdad crees que lo vas a lograr?. Uno camina por esta vida cambiando y cambiando a medida que se va caminando. Y en ese cambiar se involucra la personalidad de la gente, por eso no siempre eres la misma, y pienso que nunca lo serás.
Ahora bien, me parece que lo de querer saber más es muy sabio y muy santo. Cada uno nació para una cosa distinta, y yo creo que tú, como bien dices, por cultura, por origen, por lugar de nacimiento, por ¿religión? naciste para ser una de las privilegiadas de este planeta que pueden sujetar los pilares de la Tierra, con tu saber y tu ¿trabajo?; y de eso si que vas a tener que dar cuenta ante quien sea allá.

Eso no tiene nada que ver para ir de vez en cuando a las playas del Caribe. ¿Puedes?. Pues ¡ya quisiera yo!... ¡Una vez en la vida!... ¡Por lo menos!...¿Por qué no?...

Por lo que dices al final de tu trabajo, eres una mujer de este siglo y con mucha suerte. Pero... a lo mejor esas otras que enumeras también tuvieron su suerte. Emplea la tuya para sujetar la Tierra con tu trabajo y tu esfuerzo, y trata de enseñar como deben sujetarla los demás.

A mí lo que más me preocupa en estos momentos, es saber como y cual camino tengo que seguir para llegar a esa otra VIDA que nos espera allá, porque según tengo entendido, es fácil llegar, pero también puede uno enredarse por el camino y no llegar a tu sitio jamás.

Finalmente (y ya acabo), para que piensen un poco en el más allá...

"La palabra VIDA lleva consigo un destino y un camino que domina la voluntad.
Si el camino no lo trabajas, y el destino se enmaraña ¿cómo vas a ponerle a tu vida VOLUNTAD?"

24 Julio 2007
Rocio del Alba.

Anónimo dijo...

UN MINUTO

Perdón Argonauta. pero aunque pienso como tú en eso de que lo que hacemos en esta vida, se graba para la siguiente. Lo que si tengo claro es que en la siguiente se va a seguir trabajando en eso del "querer", y mucho mejor que aquí, solo que no se distingue ni se reconoce a quien se quiere ni a quien se abraza.

Habrá un Ser Superior allá arriba que organiza el "trabajo" y luego los ¿Santos Varones...?, ¿Los más Poderosos...? lo distribuyen; los ¿Ángeles...? ¿Espíritus Divinos...? te lo acercan , y tú lo haces con una precisión milimétrica.

Pero Electra, fijo y seguro como dice Argonauta que allí nos vamos a querer y a abrazar todos un montón, pero todos sin preferencia de familia, ni amistades, ni religión, ni raza, ni cultura, ni conocidos ni sin conocer.

"En el trabajo nos manda el jefe, en casa nos mandan todos, en la calle mandan las normas. Se imaginan si no hubiera ni jefe, ni casa, ni calle, ni normas. ¿Sería el caos?, o ¿Sería el ¿¡Cielo?!...?.

Piénsenlo...

26 Julio 2007
Rocío del Alba