domingo, 2 de marzo de 2008

El fabricante de ilusiones

Desapareció sin hacer ruido. Solía sentarse en lo alto de la colina, con las piernas cruzadas, la frente alta y la mirada perdida en el horizonte. Hiciera sol o lloviera. Fuera invierno o verano, permanecía impasible, en esa postura, durante horas. Sólo la abandonaba para atender a aquellos de nosotros que íbamos a consultarle. Su mirada te inundaba y parecía que penetraba en lo más profundo de tu ser. Siempre encontraba la forma de devolverte la ilusión...fuera lo que fuera lo que te pasara.

Él nunca se cansaba de decir que debíamos buscar en nuestro interior. Que él no fabricaba las ilusiones, como nosotros creíamos. Que él lo único que hacía era...buscar dentro de nosotros, creer en nosotros y...decírnoslo. Pero eso no era cierto. Sabía cómo dibujar el futuro. Sabía cómo hacerlo para cada uno de nosotros. Lo personalizaba. Lo articulaba...y te lo contaba.

Con una voz tan suave que parecía el susurro del viento que se te colaba por el oído. Y esa sensación también producía luz. Tu pupila se dilataba cuando oías lo que contaba, el sol se te colaba por la retina y dejabas de ser tú. Eras solamente ilusión. Eras únicamente imaginación.

Ahora que no está, estamos a merced de los depredadores. Estamos a merced de las rutinas. Estamos a merced...de nosotros mismos...nunca quisimos enterarnos de cómo fabricar nuestras ilusiones por nosotros mismos...qué vagos fuimos...qué ilusos...qué tontos...

Y ahora...miramos hacia la colina y notamos un vacío en nuestros estómagos y un nudo en nuestras gargantas. Necesitamos que vuelva. Desesperadamente...¿qué será de nosotros sin él?. ¿Qué será de nuestro futuro?. ¿Que será de nuestro presente?...

De un tiempo a esta parte, hay algunos de nosotros que han hecho casa al pie de la colina. Se ha formado un escuadrón de vigilancia, con turnos de 8 horas, para que alguien esté alerta por si vuelve...han hecho de esta vigilancia su forma de vida.

Otros han quedado en sus casas, esperando a que el escuadrón de vigilancia les dé la buena nueva. No salen al exterior. Sólo esperan. Han convertido la espera en su forma de vida.

Y unos poquitos...hemos ido a la colina. Nos hemos sentado imitando su postura. Hemos hecho turnos para inventar historias. Estamos trabajando duro. No es fácil inventar historias. No es fácil dibujar futuros. Sabemos que necesitamos meditar antes de inventar una. Sabemos que necesitamos ir dentro de nosotros. Antes de inventar una. Sabemos que necesitamos ver al otro. Antes de inventar una...y sin embargo, hay una muy fácil, que no contamos,...shhhhh...un día...el fabricante de ilusiones...shhhhh.....volverá.....shhhh......

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Pero ...Electra , ¿quien es y en qué lugar resíde este maravilloso Ilusionista ? . Amás a más , que diría un Catalan , de nuestra mente ( cerebro ) es muy dificil ubicarlo .
Y si lo tenemos ahí ..., en nuestros sueños y en nuestra utopía , seremos de lo más felíces puesto que siempre estará a mano para ver lo positivo aún donde solo haya , incluso , negrura y desperdicio .
Por lo tanto , si es así , bendíto sea EL ILUSIONISTA y dediquemos esfuerzos a buscarlo cada uno dentro de si mismo . Será una muy buena apuesta personal .
¿Qué me dices Electra ?.

Fdo.- Argonauta.

Electra dijo...

Me sumo a la apuesta. El ilusionista hay que buscarlo dentro de nosotros mismos. Una muy buena apuesta personal, como dices.

Anónimo dijo...

¿Y por qué lo quieren buscar?

El o La Fabricante de Ilusiones vive ya dentro de cada uno de nosotros.

Yo diría que más que buscarlo... hay que llamarle, hablarle, acomodarle la habitación que ya ocupa en nosotros...

Eso sí...cada uno a su manera...porque cada Fabricante es único...como únicos somos nosotros.

Estoy segura. Muy segura.
Clara

Anónimo dijo...

Cuando yo era pequeña mi fabricante de ilusiones siempre fue un pescador, que en mi mente de niña se había hecho un hueco y todos los días lo veía sentado en la orilla del río, y casi le oía contarle cuentos a un pez.
La caña era el medio de comunicación que salía de su cuerpo (de su interior) y llegaba al agua, y allí recogía las ondas de su mensaje, el pez.
Muchas veces quise ser yo esa caña, para enterarme del cuento, y que era lo que contestaba el pez. Pero claro está, nunca lo logré. Y tampoco nunca aprendí que es lo que el pescador le contaba al pez. Ahí falló mi interior y la comunicación una y otra vez.
Y con ese ánimo y en ese afán ponía yo toda mi ilusión.

Ahora no está el pescador, el agua contaminada, y creo que hasta ni existe el pez, pero sigo dibujando en mi mente el río, el agua cristalina y un gran pez, siempre el mismo pez, que se agranda y se achica a medida de la intención o las ganas que yo tenga de saber.
¿Nunca les han contado un cuento?. A mí, de niña,me los contaba mi abuela. ¡Lástima que mi abuela no esté para que me los contara también de mayor!.

Nuestro interior es como un cajón , en el que están guardados todos los cuentos. A medida que vas sacando, la vida te va diciendo cual es la ilusión que necesitas, y al mismo tiempo te avisa que todavía quedan en su interior, de ellas, cientos y cientos.
Ya es cuestión nuestra el querer abrir el cajón y sacar y sacar. O quedarnos encerrados en nuestro maremagnun, dependiendo de alguien que te cuide o que alguien, en su momento, te quiera llamar.

Y no se crean que es fácil salir del cajón. ¡Ni mucho menos!. Tienes que fabricarte una vida. Yo me fabriqué una en la no estaban ni el pescador, ni el río ni el pez, y fue difícil, pero se puede hacer. De todas formas sigo creyendo a "pies juntillas" que alguna vez volveré a ver al pescador sentado en el agua, como le cuenta al pez. Porque hacer es difícil, pero soñar es bonito y además no cuesta dinero.

Decía Antonio Machado:
"Si vivir es bueno, es mejor soñar, y mejor que todo, despertar".

Y digo yo:
"En su momento la vida te va avisando, primero con mensajes pequeños, y luego ya son órdenes grandes. Si usas la imaginación puedes sacarle partido a la vida, cambiando las órdenes por mensajes".

Y saben que los cuentos avivan la inteligencia, limpian la imaginación, fabrican ilusiones... En una palabra: ¡¡Benefician la salud!!
Son los mejores fabricantes de ILUSIONES.


Rocío del Alba
5 Marzo 2008

Anónimo dijo...

Mi querida Electra:

Yo también pregunto: ¿Quién es el ilusionista? Al leer el texto no he podido por menos de acordarme del episodio evangélico del monte Tabor. También allí querían vivir en aquel lugar para no perder la contemplación de lo que veían.

Te supongo mujer inteligente, inconformista, exigente, compleja, difícil de satisfacer. Tus textos rezuman inquietud y búsqueda. Pero como una espiral, que nunca alcanza su punto asintótico final, das vueltas y más vueltas en derredor de la Verdad, sin llegar a ella, sin atreverte a pronunciar su nombre, ni a considerarla explícitamente.

Te lo dije al poco de entrar por vez primera en tu página y lo reitero ahora, tomando prestadas de nuevo las palabras de San Agustín: "Feciste nos, Domine, ad Te et inquietum es cor nostrum donec requiescat in Te". Llevaba razón. Dios existe. Es el alfa y la omega de todas las cosas y de todos nosotros.Acéptalo - con las cavilaciones que necesites- y encontrarás explicación a todo. Comprenderás al hombre en su maravillosa pequeñez y debilidad y a todo cuanto nos rodea. Todo pasará a tener sentido.

Creo que ya está bien por hoy, mi querida Electra. No obstante, si no estás convencida, estoy dispuesto a volver sobre este asunto cuantas veces lo suscites.

Electra dijo...

Mi querido Anónimo,

no creo en nada absoluto. Creo que en lo relativo. Es lo que veo y es lo que me demuestra la experiencia. No creo en una verdad absoluta y por tanto, no creo que exista algo verdaderamente verdadero o verdaderamente falso. Para ello necesitas algo más que de momento no veo. Se necesita un sistema de referencia. Y resulta que ese sistema de referencia es relativo, porque se encuentra en cada uno de nosotros.

Si hubiera una verdad absoluta, para mí, todo dejaría de tener sentido. Dejaríamos de tener libertad, porque todo estaría determinado por esa verdad absoluta. Dejaríamos de desear la evolución, porque todo estaría alienado con esa verdad y por esa verdad. Quizá desearíamos evolucionar, pero para satisfacer esa verdad, no como un deseo verdadero nuestro, de progreso.

Si yo fuera un poco más crítica, diría, que, quizá exigiría que...si existiera esa verdad absoluta, tendría que explicar las enormes diferencias que existen. Los enormes sufrimientos que padecen algunos y las enormes ventajas que tienen otros. Quizá tendría que explicar por qué estamos condenados a alimentarnos de otros seres vivos. Quizá tendría que explicar por qué necesitamos vivir y por qué necesitamos morir. Quizá tendría demasiadas exigencias que hacerle...a una Verdad Absoluta, que es todo Amor, Paz y Comprensión.

Pero, bueno, yo soy crítica conmigo misma y con los demás, soy crítica con lo que veo y con lo que experimento. Con lo que de verdad se demuestra que existe...y toda esa crítica que hago sobre lo que de verdad puedo experimentar es...que...todo es demasiado perfecto en su imperfección para no estar originado por nada...para que no exista algo más que no alcanzamos ni comprendemos...y que quizá que no sea explícito y que no sea visible...es la clave de todo...

Cada cultura y cada uno de nosotros tenemos nuestra versión y nuestra idea sobre ello. Y creo que todas esas ideas son bastante parecidas entre ellas, algunas tienen el mismo origen y los mismos principios...simplemente me divierto mientras intento conocer lo que los demás piensan y lo que yo voy evolucionando en mi pensamiento a lo largo del tiempo, pero sí, todo lo que veo y lo que pienso, y lo que siento, y lo que soy...me llevan a algo más que no sé cómo nombrar...Tao, Alá, Dios, Yavhé,la nada, Zeus, Ra, Atmón, ...,...todos diferentes y a la vez iguales,...

Anónimo dijo...

Y qué será que todas las culturas, leyendas y religiones buscan y coinciden en esa verdad absoluta que dices Electra.
Será que esa verdad absoluta tampoco hay que buscarla porque está dentro de nosotros mismos y es la que rige los destinos de nuestra mente.
Una parte de nosotros somos espíritu y muy inteligente. Porque el espíritu hace tan inteligente nuestra mente, podemos tener varios pensamientos a la vez sobre un mismo punto y al mismo tiempo, verdaderos y muy contradictorios, por eso tenemos ideas que se contradicen sobre una misma verdad. Y por eso también es difícil pensar en una verdad absoluta. Pero si no existe esa verdad, ¿de dónde salieron las leyes morales que nos rigen?.
Si seguimos una ley natural. ¿De dónde salió esa ley natural, y de dónde salieron las leyes de la naturaleza?.

Soy SEAM...
9 Marzo 2008

Anónimo dijo...

Yo creo que no ha desaparecido, sigue allí, pero ya no le vemos.
Vamos perdiendo vista y también otras agudezas sensoriales.
Otras urgencias, otras prioridades exigieron nuestra atención.
Hemos ido creciendo.
Sin embargo una historia corta de Manuel de Pedrolo que leí hace tiempo, describe a “els regresius”, son gente que en un punto de inflexión en su envejecimiento
“regresan” progresiva, biológica y mentalmente. Van recuperando sus facultades, o tal vez las pierden, algunas no habría que malgastar esfuerzos para recuperarlas. Vuelven hacia su juventud, infancia, niñez y mueren? Como lo que fueron, bebés. Viven su vida doble, a la inversa. Tal vez si regresamos podamos ver de nuevo al “fabricante de ilusiones”.

Delta