lunes, 14 de julio de 2008

Control

Quiero mi mundo pequeño y ordenado. Quiero mi mundo controlado. Por favor, no me saques de ahí. No me obligues a abordar algo más de lo que ya abordo. No ahora. No ahora que lo controlo. No ahora que encontré comodidad en mi desorden, en mi oscuridad.

Lo que planteas parece interesante. Pero peligroso. Sobre todo para mí. Porque me obligará a cambiar. Me obligará a abandonar mi pequeño mundo, en el cual ya encontré acomodo. Equilibrio.

No me digas nada. No quiero oirlo. Sé que me dirás que mi equilibrio es fatuo. Que es inestable. Que para crecer, debo querer hacer mi mundo más grande. Debo asumir retos. Ya, lo sé. Pero no quiero que me lo digas. No te quiero escuchar. Cierro mis ojos y mis oídos para tí. Vete. Vete lejos. Que no quiero que me perturbes...el equilibrio de mi pequeño gran universo.

No ahora, que por fin encontré control. No ahora, que, después de muchas angustias, he conseguido reducir a un simple tic todos mis problemas. Hago tic y mi mundo se enciende. Hago tic y mi mundo se apaga. A mi voluntad. A mi capricho. A mi...total control. Lo logré. Y ahora no quiero volver a experimentar esa sensación tan...desasosegadora que es...no tener control...sobre mi...mundo...

Asi que, vete lejos. Es interesante lo que me planteas. Pero no ahora. No para mí. Vuelve dentro de cien años. Serán suficientes para que esté preparado para cambiar. Mientras, hasta ese momento, sólo quiero experimentar el...control...

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Mi querida Electra:

Planteas el tema de la persona que se fabrica un "pequeño mundo", un universo reducido en el que se encuentra cómodo, quizás feliz, renunciando, eso sí, a acometer cualquier empresa o a asumir cualquier reto o riesgo desconocido.

No dices lo que tú piensas al respecto, pero , releyendo tus escritos, no tengo duda alguna de que estás en profundo desacuerdo con esta forma de ser. Digo más: estoy seguro de que podrías ser adalid de la posición contraria.

Suponiendo que haya acertado en el diagnóstico y aunque sólo sea por discrepar de lo que piensas, defenderé a esa persona de mundo "pequeño y ordenado".

Sé bien, y estoy conforme con ello, que el afán de superación, la búsqueda de nuevos horizontes y caminos, la promoción interior, la conquista de metas y objetivos, son consustanciales al hombre e irrenunciables. Sin embargo, las formas de materializar todo esto en la práctica pueden ser muy variadas.

Un universo ordenado y sin sorpresas (hasta donde sea posible), como el que bosquejas en tu escrito, no supone necesariamente la eliminación de todos esos anhelos, miras y retos. Un universo pequeño en la práctica no impide, por ejemplo, hacer el bien a los demás en grados incluso extremos o entregarles lo mejor de unop mismo. Tampoco impide colaborar al desarrollo de la cultura, de la comunicación o de cualquier otra actividad humana. No es necesario para ello un protagonismo público, ni el ser una "figura", ni asumir riesgos, ni perseguir notoriedad. Por otra parte, ese universo pequeño no impide alcanzar la felicidad, en los grados en que nos es dada a los humanos.

A mi juicio, lo importante para cada uno es estar conforme consigo mismo, pues en nuestro interior llevamos, nos guste o no, los elementos y dosis de incorformismo necesarios para que esto no resulte fácil, por pequeño que sea el universo que nos rodee. Es la materialización práctica de las acciones necesarias para conseguir todo esto , y no el fondo del asunto, lo que puede dar lugar, mi querida Electra, a un escrito como el que has planteado a nuestra consideración

Anónimo dijo...

En un programa de radio, escucho: “...el futuro conforma nuestro presente...”. Luego amplían la frase y dicen “... en el sentido en que ahora pensamos y proyectamos nuestro futuro, estamos modelando, viviendo nuestro presente...”. Cien años proyectados! pensados! calculados! sin cambios! y luego... ya veremos!

“Control”, me recuerda a “Poder” y también ordenar “la Inestabilidad”, aunque no creo que te refieras a la de los otros. Que aburrimiento! si es para cien años. No, no parece la línea de Electra. La Electra que coge a la carrera ideas, sensaciones, emociones y las analiza, desmenuza, busca aristas, ángulos, matices y las voltea una y otra vez.

Tampoco parece que el mundo en que vivimos funcione, ni quiera funcionar así. La estrecha interrelación de los individuos, las aportaciones individuales y colectivas aceleran, alteran, renuevan cualquier vivencia y es difícil aislarse. Aunque hoy, parece que hay mas ermitaños que nunca.

Estabilidad, emociones mesuradas, rechazo de todo lo que perturba, de lo que genera adrenalina. Yo diría que el pulso, los latidos de este planeta no llevan el ritmo que planteas.

Un descanso, un alto en el camino... y a seguir.

Delta

Anónimo dijo...

El Ser Humano, por ley es acomodaticio.
Todos pensamos y trabajamos mucho para lograr que nuestro pequeño mundo, se vuelva grato y acabe bajo nuestro control. Y una vez acomodados, ¿Quién es el que renuncia a ese control?. ¿Quién es el que deshace el equilibrio físico de nuestra vida?.¿Quién es el que piensa en nuevas metas ni en nuevos retos, que igual suponen desarmar eso que teníamos organizado?.
Pero la vida es un conjunto de pequeños retos que sumados día a día, conforman la evolución de una persona. Esos retos se van presentando sin que nosotros los busquemos, por eso no se les puede decir que vuelvan otro día, u otro año, porque otro día u otro año, ya no serán esos retos; serán otros distintos, y a lo mejor no son ni siquiera los nuestros.
Y aunque lo fueran, tampoco estaríamos preparados para cambiar. Porque ¿digo yo?.
¿Qué es lo que tendríamos que cambiar?:
Nuestros hábitos
Nuestras relaciones
Nuestros conocimientos
Nuestros.............
Y digo yo también:
¿Y si los cambiáramos?. A lo mejor sería interesante volver a empezar, o volver a empezar otra civilizacíón u otra cultura.
Ustedes se han preguntado alguna vez que les pasaría a los MAYAS. Con todo lo que sabía aquella civilización, ¿qué fue de ellos?.
Sería su falta de acomodo, o algún reto que se les planteó y no salió bien, y desaparecieron todos?. Pero ¿todos, todos...?. ¿Estarán desaparecidos o estarán en otros niveles distintos a los nuestros?.
Y esto viene a cuento porque a mí, siempre me pareció la cultura maya, el ejemplo más claro de lograr los grandes retos que pleantea la vida y el ejemplo de trabajo para desarrollar su cultura y su civilización.
Este fenómeno se ve muy a menudo en la sociedad de hoy en día. Solo hay que pararse a pbservar.
Esta última semana estuve yo en la Expo y ahí se ve como el hombre se acomoda a lo que sea y se cambia a si mismo de acomodo, es decir. se adapta y se vuelve a adaptar con la misma facilidad.
Allí me dediqué, de paso, a observar a la gente cuando hacía colas a la entrada de los pabellones y plazas temáticas.. Largas colas de una hora y pico de duración, al sol, con caras de sufrimiento y resignación. Pero, por raro que parecía, se acomodaban a la situación y cuando les llegaba la hora de entrar, ni se lo creían. Algunos, incluso, como que sentían un poco de ¿pena? por abandonar su sitio en la cola. ¡Con el trabajo que les había costado llegar!. Total, para luego pasar al pabellón y durar 15 minutos la visita. Su sitio de preferencia les había costado mucho más.

Pues como esto, la mayoría de las situaciones de la vida de las personas. Son ACOMODATICIAS.

"La vida es un camino lleno de circunstancias. Si las circunstancias te son favorables, acomodas el camino a tu vida. Y que ni siquiera te hablen de de un posible cambio".

No se si he logrado ordenar las ideas que mi mente me dictaba, pero así, en pequeño, es lo que yo pienso. De todos modos este trabajo, Electra hay que meditarlo mucho para hablar sobre él. Y se puede trabajar largo y profundo.

Rocío del Alba
27 Julio 2008

Electra dijo...

Qué decir sobre el control. Curioso tema, que es necesario pensar con cuidado. Todos necesitamos algo de control en nuestra vida, pero, tanto como lo que refleja el artículo?. Tanto como para no dejar que tu mundo se altere por algo o por alguien?. A veces es necesario parar, para reponer fuerzas, para pensar, para construirse a sí mismo...y en esos momentos, quizá, es necesario no estar abierto a nada, para estar abierto a tí mismo...qué difícil...