domingo, 21 de septiembre de 2008

Mi compañera...la soledad

Creo que fuí solitaria casi desde que nací. Desde que tengo uso de razón, era más feliz ensimismada en mi mundo fantástico que en cualquier otro sitio. Dialogar con los seres fantásticos que habitaban mi mundo era cien mil veces más apasionante que intentar establecer algún lazo de algún tipo con los que estaban enfrente.

A veces parecía que estaba encerrada en una campana de cristal. Enorme. Yo intenté, al principio, que el cristal se rompiera. Pero mis esfuerzos eran inútiles. El cristal no se rompía. Los demás tampoco me entendían. Entre su mundo y el mío, había mil abismos. Podías cruzar miles y siempre aparecían muchos miles más, que hacían que, indefectiblemente, mi mundo y el mundo de los otros nunca se unieran. Parecía que los seres fantásticos de mi mundo no interesaban a los demás, y que las realidades de los demás no me interesaban a mí.

Eso me llevó a una cierta frustración. Al principio, pero no duró mucho. Porque mi mundo fantástico era infinito. Podías recorrer mil caminos, pero siempre había infinitos más esperando. Podías ver animales de todas clases y seres fantásticos que te ensortijaban el pelo y te hacían arrumacos. Si me sentía triste por algo, aparecían miles de hadas que me susurraban al oído que no pasaba nada. Si me sentía contenta por algo, entonces los elfos bailaban conmigo.

Tenía un caballo de alas blancas en el que montaba cuando iba a dormir y entonces me llevaba volando a distancias infinitas, más allá de las estrellas y perdía la noción del tiempo.

Evidentemente, esto me trajo muchos problemas en mi vida cotidiana. Era incapaz de enfrentarla. Al menor problema, mi caballo y mis hadas me llevaban lejos, muy lejos, de mi cuerpo físico, que entraba en trance. Para entonces ya todos me habían etiquetado y clasificado. En aquella categoría de los que es mejor evitar. No por nada sino por todo. Y entonces, fue cuando la soledad se convirtió en mi compañera.

Poco a poco desaparecieron los seres fantásticos de mi mundo fantástico, porque la soledad rompió la campana de cristal. Estaba allí desde que me levantaba hasta que me acostaba. Fue la que introdujo la certidumbre. El tiempo y el espacio. Fue la que habitó mi mundo. La que lo hizo perecedero. La que lo dotó de valor. Y poco a poco, fuí capaz de enfrentar las otras realidades. Los otros mundos. En definitiva...a los otros.

No dejé de ser solitaria pero entre mi mundo y el de los demás, mi compañera...la soledad...tejió infinitos puentes...

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Mi querida Electra:

Tu escrito muestra los primeros años de una persona, niña y adolescente. Una persona introvertida, volcada hacia su interior y poco relacionada con las personas que la rodean. No parece haber una causa que produzca esta situación. Simplemente es así desde que nació, porque "somos como somos" (recuerdo aquí mis comentarios a tus primeros y ya lejanos escritos).

Conozco estas situaciones. Son personas en formación, replegadas sobre sí mismas, esponjas que buscan y absorben todo conocimiento al que les es dado acceder, ávidas de lecturas que se hacen carne en ellas.

No doy mucho crédito al escrito cuando habla de ese mundo fantástico, a no ser en la niñez primera. Sí creo que esas personas sufren; que quizás les gustaría poder tener una más fácil relación con su entorno, al que, por otra parte, no les es difícil ignorar y, quizás, despreciar. Son, en todo caso, seres de muy rápida evolución interior y anímica. Nunca son seres vulgares ni anodinos, aunque es difícil llegar a ellos , pues guardan su intimidad celosamente.

No pueden hacer nada por cambiar todo esto. Nadie puede modificar a voluntad su forma de ser que, como se desliza -quizás inadvertidamente- en el escrito nos viene impresa desde la cuna.

Naturalmente, los mundos fantásticos no existen. Hadas y elfos, gnomos y trasgos, duendes y otros seres quiméricos no existen en la vida real y con los primeros albores de la edad adulta, antes incluso, este mundo se desvanece. sobre todo se desvanece la posibilidad de permanecer aislado en mayor o menor medida. Salvo que hablemos de un eremita o un anacoreta, es necesario, inevitable ya, la relación con los demás, pues la persona objeto de toda esta disquisición va a integrarse en la sociedad, a hacer estudios, a desempeñar un trabajo.

Alcanzado este punto, la realidad suele mostrar un ser dotado de una madurez impropia de su edad física, madurez que , en muchas ocasiones, viene acompañada de desequilibrios que pueden constituir un lastre.

La evolución posterior depende ya de muchas circunstancias, aunque algo podría decir sobre ella otro día. En todo caso puede durar mucho tiempo hasta alcanzar una configuración estable y aquí sí creo que la acción propia, individual, tiene mucho que decir.

Anónimo dijo...

La fantasía Electra, es todo un mundo y los poetas vivimos muy a menudo en él.
la fantasía es la madre de la imaginación y anida en un sitio que se llama mente. Si tenemos en cuenta que la mente está protegida por una casa que se llama cerebro,a mí me parece que todos en más o menos grado, somos alguna vez fantasiosos.
Yo tengo un montón de seres fantásticos a mi alrededor que conviven conmigo, y la soledad no es uno de ellos. Estos seres, en muchas ocasiones me solucionan la vida.
Con todo y eso no vivo en una campana de cristal, ni mucho menos sola. Hay que reconocer que la gente de tu alrededor tiene su aguante, pero nunca he tenido como compañera la soledad.
Electra, desde pequeñita yo he vivido con mis seres fantásticos, con las personas reales y con las que me invento, y te aseguro que la vida es ¡fantástica! y nunca, nunca he tenido problemas, más que los de cualquier persona que la gente considera "normales". Yo vivo con mi fantasía sin problemas y ¡tan, tan contenta!.
Por cierto. ¿Qué o Quién es una persona "normal"?. ¿Cómo la definirías tú Electra?.
Uno de mis personajes fantásticos es una Sirena, y a ella le escribí un día de tantos esta poesía y me la contestó hecha música. Y ¿Cómo suena la música de una sirena?. pues mira a ver si tú con ella la escuchas:

Cuando el alma se serena
el cielo se tranquiliza,
lo bello crea belleza
una flor que te acaricia.
El mar está allá a lo lejos
y te envía una sonrisa,
con espuma de algodón
el algodón que te mima.
Una sirena en el fondo
escondida te vigila
tu nombre escribió con sal,
temprano a la mañanina.
Y te lo envió galopando
a lomos de una ventisca,
como el regalo más lindo
que una sirena te envía.


Fdo: Ilusión
26 Septiembre 2008

Anónimo dijo...

Antes de nada, una pregunta Electra. Con todos mis respetos:
¿Por qué tus comentarios siempre están puestos del lado oscuro de la vida?.

Dicho esto, paso a exponer 2 cosas, o quizá sean 3:
1- Dicen que el hombre es social por naturaleza. Entonces se tiene que relacionar, por fuerza con los demás.
2- Si los demás no te entienden, puede que la soledad no sea tu amiga, sino la amiga de los demás.. Se puede estar en medio del mundo y ese mundo estar solo y tú, en compañía de los demás.
3- los seres fantásticos de los que todos habláis, a mí me parecen eso, una quimera. Pero si a aguien le sirven para configurar y darle sentido a su vida, pues bienvenidos sean. Que yo sepa las hadas y los duendes nunca hicieron daño a nadie. (Y si lo hacen... eso sería tema para otra historia) ¡Ya me gustaría a mí tener ese algo en el que apoyar mi vida!. Aunque fuera un duende, y aunque no crea en ellos.

Y la última cosa. ¡Vamos a ser serios.!. Hay gente muy sola en el mundo y yo trabajo con algunos de ellos. Pero una cosa es la Soledad física y otra bien distinta, la categoría anímica que lleva consigo la soledad. ¿Nos ubicamos en alguna de ellas?. Y de ser así: ¿En cuál?. Y a partir de aquí se podrían intentar solucionar algunos desajustes de la mente.

FLASH
28 Septiembre 2008

Anónimo dijo...

...PERO ENTRE MI MUNDO Y EL DE LOS DEMÁS ....

Electra creo que nos plantea la necesidad de conocer y dominar LA SOLEDAD para poder vivir en este mundo tan inquietante , tan desconocído , con tantas incognitas , .... con unas fachadas casi siempre superficiales que nos relacionan con los demás , casi siempre interesadas , ... es un mundo en el que vivimos en medio de un oceano de desconocimiento . De ahí viene la DUDA , el interés por lo desconocído , el interés por la ciencia , la religión , los viajes .... Todo ello supone un desafío personal para razonarlo , íntimo para digerirlo ,.... y equilibrado para soportarlo . Ahí aparece LA SOLEDAD como compañía necesaria , como espacio de utilidad para nuestros pensamientos , ... y como instrumento vital para nuestro desarrollo individual .
Los puentes de LA SOLEDAD son la tela de araña que soporta nuestros conocimientos , nuestra experiencia , nuestras vivencias ,... que nos permiten ser únicos , irrepetibles , ... y cercanos a nuestro CREADOR y a ese OTRO MUNDO ( ¿ infinito ? ) que luchamos por intentar vislumbrar.
Para mi , LA SOLEDAD , es un espacio de intimidad , de razonamiento , de rezo ,... de fuerza vital .

Fdo.- Argonauta.

Electra dijo...

No escribo desde el lado oscuro de la vida. Tampoco desde el lado positivo. Escribo sobre lo que me intriga.
Para mí, la soledad es consustancial al ser humano. Estamos solos en el instante de nacer y en el instante de morir, aunque estemos acompañados. La experiencia sólo la vivimos nosotros.
La soledad puede ser reconfortante o puede transformarse en un dolor físico intenso. Hasta qué punto depende de nosotros estar en un cierto lado?.
A veces necesito la soledad desesperadamente, la busco insistentemente. Otras veces, me pesa en el alma y me duele físicamente. Pero si hay algo que creo, es que, cada uno de nosotros debe hacer todo lo posible por "habitar" su soledad, como decía Carmen Martín Gaite. Es otro de los múltiples aspectos que debemos trabajar aquellos que le hemos dado a nuestra vida el sentido de intentar entender y comprender quiénes somos, y que queremos llegar a ser aquellos que podemos ser...

Electra dijo...

Yo no hubiera podido explicarlo mejor...Argonauta. Gracias.

Anónimo dijo...

...PERO ENTRE MI MUNDO Y EL DE LOS DEMÁS ....

Electra creo que nos plantea la necesidad de conocer y dominar LA SOLEDAD para poder vivir en este mundo tan inquietante , tan desconocído , con tantas incognitas , .... con unas fachadas casi siempre superficiales que nos relacionan con los demás , casi siempre interesadas , ... es un mundo en el que vivimos en medio de un oceano de desconocimiento . De ahí viene la DUDA , el interés por lo desconocído , el interés por la ciencia , la religión , los viajes .... Todo ello supone un desafío personal para razonarlo , íntimo para digerirlo ,.... y equilibrado para soportarlo . Ahí aparece LA SOLEDAD como compañía necesaria , como espacio de utilidad para nuestros pensamientos , ... y como instrumento vital para nuestro desarrollo individual .
Los puentes de LA SOLEDAD son la tela de araña que soporta nuestros conocimientos , nuestra experiencia , nuestras vivencias ,... y que nos permiten ser únicos , irrepetibles , ... y cercanos a nuestro CREADOR y a ese OTRO MUNDO ( ¿ infinito ? ) que luchamos por intentar vislumbrar.
Para mi , LA SOLEDAD , es ese espacio de intimidad para razonar , para conocer , para rezar , para descubrir , para forjar nuestra personalidad , ... es la fuerza vital con la que hablamos de verdad.

Fdo.- Argonauta.

Anónimo dijo...

Ya que hablan de soledades y desequilibrios, yo solo les voy a trasladar una frase que leí hace algún tiempo. No se ni aiquiera donde la leí, pero dice así:
"Junto al mal, el remedio. Para mantener el equilibrio y para que sirva de contrapeso".

Si consideran a la Soledad el mal,búsquenle rapidamente un remedio, no vaya que su espíritu se desequilibre y la materia en la que está envuelto se tambalee.

Hace poco oí decir a un personaje de los que consideramos importantes en nuestro mundo lo siguiente:
"La Vida Social es Natural. El aislamiento absoluto es contrario a la Ley Natural".

Y ahora cada uno que saque conclusiones, establezca prioridades y construya su mundo lo más natural que pueda.


Soy SEAM...
29 Septiembre 2008