lunes, 17 de diciembre de 2007

Los desertores

Muchos de nosotros hemos sido desertores. Desertores que quienes éramos. De quienes somos. De quienes estamos llamados a ser. Por miedo, por vergüenza, porque nos hicieron daño, porque hicimos daño, porque no tenemos voluntad,...

Y nos hemos puesto excusas. Las circunstancias, qué duras. Los demás, qué mal nos trataron. Nuestro pasado, que queremos olvidar. No sabes cómo soy,...

Lo que ninguno suponía es que desertar nos iba a pasar factura. Una factura mayor de la que podíamos ni siquiera imaginar. Suponíamos que desertando podríamos volver a empezar. Podríamos tener una vida normal. Una vida común. Una vida no singular.

Pero lo que encontramos fue...decepción, desintegración, ocultación, lamentaciones y...fracaso. No sabíamos que no podíamos desertar. Que el precio que pagaríamos era demasiado alto. No sabíamos que no se puede huir de quién es uno. Del que hemos sido y del que estamos llamados a ser.

Que vivir plenamente conlleva la obligación de mirar de frente a la realidad. Sin modelos aprehendidos. Sin modelos parentales. Sin modelos sociales. Sin modelos culturales. Que vivir plenamente y desertar son modelos antagónicos.

Muchos de nosotros nos dimos cuenta tarde. Para entonces, nuestra vida había transcurrido entre las tinieblas de nuestro yo. Habíamos malgastado las oportunidades y el tiempo se nos acababa. Las posibilidades de cambiar eran remotas. Pero aún así, las había y unos pocos decidimos que, aunque fueran nuestras últimas horas, trataríamos de confesar.

Confesar que habíamos sido desertores. Y nos entregamos al jurado. Compuesto por una sola persona. Nosotros mismos.

8 comentarios:

Electra dijo...

Leo un artículo de Mario Alonso (www.marioalonsopuig.com)que me ha traído a la memoria discusiones anteriores en este blog sobre la libertad individual y no me resisto a apuntar aquí algunas ideas. El artículo se ha publicado en la Revista APD (Asociación para el Progreso de la Dirección) en la que Mario Alonso tiene una columna sobre neuroeconomía.

Ideas para reflexionar:

1.- En el origen de las decisiones se encuentran las neuronas que pertenecen al cerebro emocional inconsciente.
2.- Es después, y no antes, cuando se activa otra parte del cerebro más relacionada con el mundo intelectual y consciente.
3.- Se elige entonces con el corazón y después justificamos con la razón.
4.- Nuestras decisiones generan acciones encaminadas a huir de las experiencias dolorosas y a acceder a aquellas que nos resultan gratificantes. Estas experiencias dependen de nuestro pasado, que ha ido modelando nuestra percepción del mundo y por tanto, eso forma el condicionamiento en nuestra forma de relacionarnos con el mundo.
5.- De esta forma, de adultos elegiremos de forma inconsciente en base a ese condicionamiento.
6.- A pesar de esto, cree en la libertad del hombre. La gran decisión que se puede tomar es la de determinar quien manda en nuestra vida, si nuestros modelos mentales del pasado, anclados en nuestro mundo emocional, o la ilusión del futuro que todos y cada uno de nosotros somos capaces de crear.
7.- Así:
7.1.- Podemos jugar a ganar en lugar de jugar a no perder
7.2.- Podemos decir no a algunas cosas de poco valor para decir sí a otras de extraordinario valor
7.3.- Podemos decidir pensar en grande y actuar en pequeño en lugar de renunciar a nuestros sueños y no hacer nada para alcanzarlos.

Electra dijo...

No me resisto a copiar un párrafo que leí en "Magia y Misterio del liderazgo" de Antonio Medrano:

"Si no sabes vivir, no te quejes de que la vida no sabe vivirte y no se porta muy bien contigo. Si no haces con tu vida lo que deberías hacer, hará ella contigo lo que le dé la gana hacer. O consigues manejarla, o será ella la que te maneje a tí. O la encauzas y canalizas como es debido o, de lo contrario, te arrollará como una riada desbordada. Quien no se esfuerza por dominar su existencia, imponiéndole objetivos muy precisos y claras metas de superación, estará condenado a quedar dominado por ella, que impondrá su inercia y su desfallecimiento sin rumbo"

Anónimo dijo...

MÚLTIPLES FACETAS

Yo creo que si nos ponemos a pensar, todas las emociones de la vida nos han pasado factura alguna vez, en alguna de sus múltiples facetas. Pero también creo que no hay que repasar faceta por faceta, y mucho menos hay que llamarle a esas circunstancias, desertar. Porque soy de la opinión de que no hay que volver a empezar nada, hay que seguir haciendo lo que proyectaste en su día con algunas cosas cambiadas. Esas son las facetas a las que me refiero. Pero no desertar.
Siguiendo aquel proyecto de estudio, con una "carrera" que terminar. Cambiando algunas "materias" y cambiando de curso y hasta cambiando de carrera. Pero nunca, de estudio.
Siguiendo aquel proyecto de trabajo con una "obra" que terminar. Cambiando de materiales, de personas de jefes y hasta de empresa. Pero no de trabajo.
Siguiendo aquel proyecto de amor con alguien a quien enamorar. Cambiando de sentimientos, de cariño, de emoción y hasta del alguien que enamoraste y te enamoró. Pero no de amor. Y ¿Qué culpa tiene el amor?. ¿Las personas lo entendemos por igual?. ¿Pues entonces?.
Y así se puede seguir y seguir... Y seguir. Son múltiples facetas de múltiples circunstancias las que nos mandan dar un paso atrás.
Si ese paso atrás es muy largo y pretendemos olvidar lo que fuimos y tener una vida distinta, nos puede pasar que esa vida que buscamos no llegue nunca, porque es casi imposible romper los lazos que nos unen a nuestro pasado. Por eso yo digo que podemos tener una vida plena (entendiendo por plena lo que uno deba y no quiera entender)y singular hecha a nuestra medida y manera, pero sin olvidarnos de lo que fuimos, es decir, sin abandonar del todo nuestra maleta, solo desprendiéndonos del bagage inútil que contiene esa maleta.
Y aquí, prácticamente me he quedado sin palabras, porque nunca me plantéé la vida futura renunciando al pasado. Soy de las que he tirado muchísimas cosas de mi maleta a la basura, e incluso, otras, literalmente las he quemado, pero nunca la he cerrado del todo, aunque cada día que pasa la sigo revisando. Y es muy curioso porque siempre hay un hueco en ella que sigue igual que antes y también hay otro enfrente del que algo sigo quemando. Y un futuro fuera de la maleta que día a día sigo perfilando, y el que veo hoy, se parece poco al que vi ayer, Será que el futuro nunca llega del todo, pero cada día más te vas acercando.
Y digo yo que mejor que no llegue, porque así, el tiempo nunca se va acabando y la ilusión o la incertidumbre de lo que vendrá, tampoco se va terminando. Pero si desertaste de todo. ¿Qué más te da?. Si se te acaba el tiempo, se te acaba la posibilidad, se te acaban los momentos, se te acaba la realidad y se te acaba la VIDA. ¿Para qué quieres el reloj?. ¿Para qué quieres una hora?. ¿Qué harías con la hora siguiente?. ¿Qué... Y qué, y qué...?.


"La mente piensa deprisa y el presente se pone a trabajar. Si la voluntad es constante y sujeta ese trabajo, ¿de qué depende el futuro? ¿a qué se le puede llamar una vida normal?".

Otro día les contaré como un antiguo proyecto mío, está todavía en eso, en proyecto. Y ahí sigo creándolo día a día, y en un futuro, no se cuando, pienso tenerlo, eso para mí sola. ¿Será verdad?. Desde luego que será verdad.


Rocío del Alba
22 Diciembre 2007

Anónimo dijo...

Soy FLASH y solo quiero decir dos cosas:

1ª Ese famoso yo nuestro nunca está entre tinieblas. Está donde cada uno quiere que esté.
2ª Si el jurado al que nos referimos está formado por nosotros mismos, siempre faltará el yo del público. Es decir, los demás que nos han conocido también deberían de opinar. Y luego pensar si desertamos o no.

¡Feliz Navidad!.

23 Diciembre 2007

Electra dijo...

Bueno, en esta entrada me ha dado por apuntar cosas que he leído y me han gustado y aquí va otra:

Nacer es entrar,
Morir es salir.

De cada diez seres humanos
Tres son servidores de la vida
Tres son servidores de la muerte,
Y otros tres tienen como propósito vivir
Pero se agitan entre los dientes de la muerte.
¿Por qué? Por sus excesos en
El empeño de conservar la vida.

He oído decir que quien
Ha llegado a ser maestro de la vida,
Cuando viaja por tierras inhóspitas
No encuentra rinocerontes ni tigres,
Cuando atraviesa un campo de batalla
No lleva armas ni coraza.
El rinoceronte no encuentra resquicio
Donde hundir su cuerno;
El tigre no encuentra lugar
Donde clavar sus garras;
Las armas no encuentran punto alguno
Donde penetrar con su filo.
¿Por qué? Porque en el Sabio
No hay ningún punto vulnerable a la muerte.

Tao-Te-King. El libro de la virtud. Máxima 50. Versión de Antonio Medrano.
(http://sepiensa.org.mx/contenidos/historia_mundo/antigua/china/lao_tse/lao1.htm)

Electra dijo...

El enlace del comentario anterior es el siguiente:

http://sepiensa.org.mx/contenidos/
historia_mundo/antigua/china/
lao_tse/lao1.htm

Anónimo dijo...

La definición de desertor, en primera acepción es “Soldado que abandona su bandera”.
Cada vez siento mas rechazo por las armas, la violencia en general y por los símbolos que se identifican con ellas sean de la tendencia que sean. Paralelamente creció mi simpatía hacia la objeción de conciencia y hacia aquellos jóvenes, desertores para algunos, que asumían una elevada factura, en años y libertad física para mantener libres sus ideas y conciencia.

Es evidente, Electra, que en tu exposición no te refieres tanto a este tipo de “desertor” como al de la segunda acepción.”El que se retira de una opinión o causa que servía o de una concurrencia que solía frecuentar.”

Creo que en si misma la palabra “desertor”, a secas, lleva una carga de culpa que no me parece justa, sin matices, que no excusas.

Nuestra sociedad laboral, prima más los curriculums extensos, el cambio frente a la fidelidad a un proyecto, a una empresa. La deserción contínua? Y sin embargo primada.

Mantener una idea, una opinión numantinamente contra el transcurrir del tiempo, tal vez pueda ser tildado de fundamentalismo, quizá es mas correcto hablar de evolucionar, nuevas generaciones, nuevos gustos, tendencias, puntos de vista, innovar, deserción no me parece adecuado.

Los amores, las parejas, las familias en un goteo incesante, mas bien un caudal importante, se unen y disuelven en pocos años. Deserción?

En fin siempre hay facturas que pagar evolucionando o no.

No creo que vivir, plenamente -que es eso?- y desertar -que es desertar?- sean modelos antagónicos.

Se vive igual que se escribe, con espacios en blanco entre las palabras, entre las acciones, tambien punto y seguido, punto y aparte. Oportunidades que se forman y volatilizan como esas nubes de vapor blanco, junto a realidades contundentes.

No me siento culpable y no pienso en confesar. Tampoco entregarme al jurado.Con el lío que tienen montado en el TC igual me condenan por...

Delta

Electra dijo...

El título de desertores se lo adjudico aquí a aquellos que renuncian a ser ellos mismos. Que renuncian a sus sueños, a sus aspiraciones, a sus ilusiones, en fin, a todo aquello que un día quisieron llegar a ser. También me refiero a aquellos que olvidan sus valores y su ética y miran hacia otro lado. Los motivos de sus renuncias son generalmente presiones sociales, culturales, religiosas, familiares, etc. No incluyo aquí, evidentemente, a aquellos que no tuvieron otra opción, por enfermedad, motivos económicos graves, etc.

Únicamente trato de reflexionar sobre ello y la evidencia, para mí, de que el único juez válido sobre lo que haces en tu vida y cómo la entiendes eres únicamente tú mismo. Eres el que va a sufrir o disfrutar con las distintas elecciones que haces, experimentas las consecuencias. Los demás (aquellos que influyen en las decisiones con presiones), a veces, ni se enteran de las mismas.

Huelga decir que esto no significa que no debieras estar sometido a ninguna justicia externa.