lunes, 10 de diciembre de 2007

Olvidar el pasado

Hay algunos que tienen un pasado que les gustaría olvidar. Por las duras circunstancias. Por las terribles consecuencias. Porque fueron alguien que no quieren asumir. Porque fueron hombres colonizados. Porque fueron hombres colonizadores.

Muchos empiezan una nueva vida. Cambian de ropa, de ciudad...y de nombre. No se acuerdan de su familia ni de sus amigos. A toda costa necesitan olvidar. Hacen cambios en el exterior pero no tocan el interior. A lo más que llegan es a congelar sus pensamientos sobre el tema. Y en ese proceso de congelación, congelan también todo su ser.

La máxima es olvidar el pasado. A toda costa. Mirar hacia delante sin mirar hacia atrás. Y en esa máxima que encierra la promesa de un futuro mejor o de un futuro limpio, no detectan el veneno tóxico que realmente contiene.

Porque lo que eres hoy y lo que serás mañana está determinado por tu interpretación del pasado. Porque se necesita el pasado para llegar al presente y para construir el futuro. Tenemos pasado para aprender. Para comprender. Sobre todo, para crecer.

Pero para ello, no basta con haber tenido pasado. Es necesario pensarlo. Es necesario interpretarlo. Es necesario saber ver qué lecciones encierra. Para qué nos prepara. Y para qué no nos prepara.

Y para pensar el pasado, es necesario valor. Y es necesario voluntad. Valor para enfrentarse a lo que no nos gusta. A lo que nos hicieron. O a lo que hicimos. O a lo que no hicimos. O a lo que no nos hicieron. O dieron...Se necesita el valor para enfrentar el dolor.

Y es necesaria la voluntad para, después de enfrentarse al pasado, poder aprender de él. Y siempre, hay lecciones que aprender. De los malos pasados mucho más que de los buenos pasados. Porque los malos pasados encierran la promesa de los buenos futuros. Siempre.

El que huye, de su pasado, sin mirar atrás, quizá tenga un presente razonable. Pero será, casi siempre, a costa de un precio demasiado alto...algunos eso lo aprenderán en un corto espacio de tiempo, otros a lo mejor tardan un tiempo y una poquísima minoría no se enterará. Ese precio es...ser uno mismo...

"Si el pasado no tiene nada que decir al presente, la historia puede quedarse dormida, [...]" (El libro de los abrazos, Eduardo Galeano).

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Soy SEAM... y acabo de dejar un comentario sobre el espíritu en la exposición anterior.
Agradecería una respuesta. Debo pensar, por el volumen de tu trabajo que te interesa lo espiritual.
En este caso, gracias espirituales.

SEAM...
10 Diciembre 2007

Anónimo dijo...

Mi querida Electra:

¿Cómo puedes decir que "los malos pasados encierran siempre la promesa de los buenos futuros"? Quizás sea así, pero esa promesa, que yo calificaría más bien de simple posibilidad, puede estar tan encerrada que no se llegue a ella. O porque no se descubra, o porque, aun descubriéndola, la persona no esté dispuesta o no pueda torcer o modificar su "forma de ser", ese señor que tiraniza al humano, de modo que lleve esas enseñanzas del pasado a la práctica. Ser dueño o líder de sí mismo es una de las cosas más complicadas y difíciles que cabe imaginar.

Una y otra vez, mi querida Electra, volvemos a este tema, para mí tan claro: No somos una cabeza que piensa y decide cómo debemos ser y "otro", un yo que obedece como un esclavo. Que del pasado se deducen y obtienen enseñanzas es evidente, pero eso no determinará nuestro futuro y, en general, sólo parcialmente influirá en él.

Otro día escribiré en contra de algún otro párrafo.

Rocío del Alba dijo...

LA MALETA DEL PASADO

El presente es una función activa de las personas, que se puede desarrollar gracias a esa especie de coletilla que todos tenemos y que se llama "pasado".
Fuera como fuera, el pasado siempre estará ahí. No es posible olvidar aquello que fuiste y que hiciste, aquella relación que tuviste, aquella enfermedad que casi te destruye, aquel sentimiento que te robaron, aquel primer premio que te dieron, aquel primer trabajo que iba a cambiar tu vida, aquellos amigos que encontraste y los enemigos que te buscaste, la familia a la que perteneces, que a lo mejor no se parece mucho a la que tú idealizaste, pero... Y tantas y tantas cosas que guardaste en la maleta para el viaje, que desde que naciste , empezaste y no sabes como acabará, pero acabará en alguna parte.
Y ahora llegaste al presente y cerraste la maleta. ¿Pretendes vivir como si su contenido no existiera y nunca hubiera existido?. A mí no me parece ni medio bueno, ni medio honrado.

En la preparación de esa maleta participaron tus sentimientos, participaron personas, pusieron sus buenos deseos tus amigos y tu gente; participaron tus desgracias, pero también los que limpiaron tu mente y educaron bien tus instintos y con miel y limón rellenaron sus huecos.
Y ahora la piensas cerrar para que todo se apolille allá adentro y cambies tu viaje en un momento.
Lo que debes hacer, según yo lo pienso, es hacer una buena lectura de esa maleta. Cambiar lo que no te sirve (porque olvidar, olvidar, es imposible), restaurar lo que se pueda y conservar lo demás. Perfúmalo y envuélvelo en papel transparente, e incluso lo puedes dejar como heredad a los tuyos, para que no tengan que decir en su día que viajan sin maleta y por lo tanto sin personalidad.

Para hacer esa lectura, es para lo que se necesita el valor y la voluntad (como tú dices Electra):
VALOR para escoger y tirar lo que no sirve.
VOLUNTAD para apartar lo bueno y sujetarlo con un cinturón de piedras preciosas a tu mente. Y desde ahí comenzar a alargar tu futuro, que ni huya, ni deje de mirar atrás. Con un presente tranquilo y un futuro que deberemos construir leyendo bien la maleta; y entre línea y línea, poner el tiempo presente y ajustarlo a tu personalidad de hoy y de siempre.

El presente sin pasado es duro de pensar.
El presente lo ves a cada instante.
El pasado está en tus genes y con él empezó tu personalidad.
Si ponemos pasado y presente juntos, ahí tienes tu futuro:
"Un instante especial con mucha mucha personalidad".

Por cierto, un inciso. Pienso que por el pasado ya se pagó. No es necesario ponerle otra vez el precio.


Excepto lo último, lo demás está escrito en sentido figurado. Que nadie se sienta ofendido, ni piense si tiene más o menos llena su maleta, o si tiene o no maleta. La vida me lo enseñó así y así lo transcribo.


Rocío del Alba
12 Diciembre 2007

Electra dijo...

Estimada Rocío del Alba,

no puedo poner tu nombre en mayúsculas, lo intento pero no sale. Lo siento.

Electra dijo...

Mi querido anónimo,

las promesas son sólo eso, promesas. La vida se compone de buenos y malos ratos y cuando a alguien le han tocado muchos malos ratos la posibilidad de que le esperen buenos ratos aumenta. Si además puede aprender de los malos ratos, las posibilidades son enormes. Eso sí, si supera la tristeza o la desesperanza que le hubieran podido producir esos malos ratos.

Ser dueño de sí mismo y ser líder de sí mismo son dos cosas bien diferentes. Uno es dueño de sus actos y de sus pensamientos, y éstos pueden ser buenos o malos. Ser líder de sí mismo es algo más complicado porque exige fijarse objetivos y exige planificar la estrategia para conseguirlos. Y esos objetivos, para mí, deben ser de crecimiento personal, dentro de un entorno de ética y de valores razonables. Ser líder de uno mismo implica también ver el lado positivo de las cosas y ver posibilidades donde los demás no las ven o no las quieren ver. Y arriesgarse y tener el valor de aprender de los fracasos.

El pasado siempre determina el futuro si no hacemos nada para evitarlo. Precisamente el líder de uno mismo es aquél que entiende que su pasado no tiene por qué determinar su futuro.

Anónimo dijo...

Con la edad, acumulamos una historia, un pasado, solo faltaría!!!
Hoy me preocuparía tanto no tenerlo como la posibilidad de olvidarlo.

Dicho está en los comentarios la íntima, estrecha, indisoluble relación entre pasado, presente y futuro.Tan ligados están que no podemos pensar en uno sin referenciar los otros, sin estar influido por los otros.

Aunque muchos pasados, historias y mitos cuando llegan a nuestro presente se parecen y se pierden los orígenes, creo que fue a Aquiles al que ofrecieron una larga vida, sencilla, rutinaria, satisfactoria, construyendo un pasado sólido, con tropiezos, pero anónimo y sin embargo eligió una vida de riesgo, corta, con la promesa de un glorioso futuro, aunque él no estaría. No obstante
la certeza de su brillante futuro, el SABER, no rebajaría el interés por vivir su presente?

Tropezar, levantarse, sentir, seguir, crecer, decidir, incertidumbre,
insatisfacción, miedo, arrepentimiento, herir, ser herido, caer, llorar, reír, odiar, amar... una y otra vez.

Hemos heredado la Tierra y parece que la dejaremos en herencia... algo mas estropeada.
El Paraíso debía ser muy aburrido.

Estamos vivos!!! adelante Electra!!!

Delta

Anónimo dijo...

Si olvidamos el pasado tendríamos que destruir el espíritu de ese pasado. Y eso es imposible.
Por lo tanto yo creo que lo mejor es agarrarse a ese pasado y con él remodelar mejor el presente. Estudiar ese presente y con ese estudio construir el futuro, sin dejar ningún cabo suelto por el medio, no vaya a ser que ese cabo, lo tenga que pagar después el espíritu.


Soy SEAM...
17 Diciembre 2007