domingo, 14 de marzo de 2010

Evitación

Me he pasado la vida evitando. Evitando aquellas cosas que me producen dolor. Pero no un dolor cualquiera, aquellas que me producen un dolor atroz. Aquellas en las que te doblas y te encoges y no sabes qué hacer. Buscas el último hueco de tu alma para refugiarte allí y ver si así no te duele. Pero no, duele. Duele insoportablemente. Y entonces...un día...decides que serás un escapista.

Y entonces, comienzas a evitar todo aquello que te produce dolor y que no sabes cómo manejar. Y tu vida experimenta un alivio momentáneo. Vives como si no te pasara nada, como si no tuvieras ningún problema. Pero en el fondo, eres un escapista.

Escapista de la realidad que no te gusta y que no puedes manejar. Y eso es un gran problema. Porque, en el fondo, eres un gigante con pies de barro. Pies de barro que se revuelven, a veces, y tú pierdes pié, en el momento que menos te lo esperas. En el momento en que parecía que, por fin, a fuerza de ser escapista, aquello que evitabas ya no existía.

Y tus pies te lo recuerdan. Te recuerdan lo que eres. Un escapista. Un sucedáneo de fortaleza con un corazón de cobarde. Con un corazón lleno de miedo. Y estás atado y condenado. A sufrir aquello que quieres evitar y no quieres enfrentar. Eres como una peonza que gira y gira, pero no avanza, porque su centro está fijado. Fijado por tí mismo, en aquello que quieres evitar.

Y mientras no te das cuenta de esto, sigues y sigues girando, envuelto en un sucedáneo de ilusión, que, de vez en cuando, se resquebraja. La peonza se para, se cae...y se vuelve a levantar...con el mismo centro. Y empieza a girar, con la misma cadencia, con la misma ilusión, fabricando una realidad diferente, para que, al menos, durante un tiempo, pienses que eres lo que quieres ser. Que tienes lo que quieres tener y que no existe el dolor.

Al menos, durante un cierto tiempo...mientras que aquello de lo que huyes se va haciendo fuerte, en tu mismo centro, en tus mismos cimientos, hasta que, al fin, se apodera de tí por completo. Y tú, dejas de ser tú, para ser, plenamente, aquello que has querido evitar...

2 comentarios:

Aitor dijo...

"... la persona lucha por evitar un destino temido, pero a través de este mismo intento confirma el destino del que busca escapar. (...) Luchar contra el destino solo sirve para enredarse aun más en sus hilos. Como un animal atrapado en una red, cuanto más pugna uno por soltarse, más sujeto queda." / Alexander Lowen

Electra dijo...

Muchas gracias, Aitor. Me gusta mucho el comentario.